Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

domingo, 26 de marzo de 2017

Naciones en vilo

Ilán Semo
¿Q
ué es lo que define a una nación? La pregunta no es fácil. En 1882 Ernest Renan, uno de los pensadores más iconoclastas del siglo XIX, pronunció una conferencia al respecto –que apareció después como un breve folleto– y que a la postre resultó un clásico. El título es de por sí elocuente: ¿Qué es una nación? Diez años antes, la guerra francoprusiana había arrancado a la primera varias provincias del norte. El fervor y los agravios nacionalistas campeaban en ambos países y en la mayor parte de Europa. Cuatro décadas después habrían de estallar en la primera Guerra Mundial.
En el texto Renan opta por responder a la interrogante de lo que unifica a una nación de una manera contraintuitiva, cancelando hipótesis probables. ¿Es acaso el lenguaje lo que provee su identidad? La respuesta para Renan es no (o no lo suficientemente). Toda nación moderna cuenta, por lo regular, con varias lenguas, y el lenguaje nacional funciona como mecanismo de exclusión y marginación (de quienes no lo hablan con las reglas de las élites). La religión tampoco parece cumplir con esa función cohesionadora. Lo normal es que existan múltiples religiones bajo el techo de un mismo Estado, aun cuando los conflictos religiosos hayan producido desgarramientos nacionales. La etnicidad ha sido siempre un tema de división y estratificación y, sin embargo, es con estos principios que se constituye precisamente el Estado moderno. La soberanía sobre un territorio se ha revelado constantemente como fuente incluso de guerras civiles, y el destino de las confrontaciones territoriales y culturales es siempre impredecible, como puede observarse hoy en los casos de Cataluña en España y de Escocia en el archipiélago británico. Sin embargo, así como brotan esos conflictos, los pactos también suelen ser predecibles, como sucedió en Canadá.
¿Qué es entonces lo que unifica a una nación? La respuesta de Renan es todo, menos predecible: el olvido y el sentimiento de un pasado común. Durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, al constituirse, una nación solía, al menos, desplazar de su memoria no las diferencias sociales, políticas y culturales que la constituían, sino los conflictos y las pérdidas que habían dado origen a esas diferencias. Este fenómeno de confiscación de la memoria era elocuente por todas partes: en las calles, los monumentos, las historias oficiales, el lenguaje…
A partir de las décadas recientes, las cosas al parecer han empezado a cambiar. El conflicto entre Madrid y Cataluña, que ha puesto en entredicho la forma actual de España, tiene su origen –entre otras razones– en que los catalanes no parecen dispuestos a olvidar las atrocidades cometidas por el franquismo, sobre todo después de la guerra civil, en los años 50. No es improbable que la disolución de la Unión Soviética se deba más a la tragedia que el estalinismo impuso a la población en los años 30 y 40, que a la inviabilidad misma del socialismo (al menos de otro tipo de socialismo). Y Alemania está marcada de tal manera por su pasado, que su europeísmo se antoja (además de un proyecto de expansión) como gradual proceso de extinción de su antigua identidad.
Al parecer, la aparición de la nuda vida, el exterminio sistemático de una parte de la población que nunca se opuso al régimen prevaleciente produce huellas, rasgaduras y heridas que acaban por resultar imperdonables. Tan imperdonables como para volver naciones enteras inviables como tales.
El dilema es que la memoria histórica no reside tanto en la evocación o la supresión de una parte del propio pasado, sino en la forma en que las memorias en conflicto de una sociedad hacen posible o no su coexistencia.
La otra dimensión de esa memoria se despliega bajo la forma en que una cultura o una nación son recordadas por los otros. La memoria, en tanto que la memoria de los otros, propone invariablemente un proyecto de futuro. O un proyecto inviable de futuro.
Alemania sabe bastante de esto. No hay espacio de conflicto en el que haya ingresado en el que alguien no recuerde el trauma que impuso a las naciones europeas. Ahora tocó hacerlo al más inveterado de los políticos actuales, Donald Trump. No extenderle el saludo a Angela Merkel parece un inocuo berrinche de un político inocuo, aunque siempre resulta patético observar cómo un imperio no sabe lidiar con sus agravios.
Pero la pregunta central es si una nación puede soportar esas catástrofes humanas, en las que la nuda vida y el Homo Sacer acaban por erosionar su consistencia. Es una pregunta urgente para el México de hoy, en el que el sentimiento nacional se ha desvanecido de manera casi insólita. Incluso para quienes hoy lo requieren como trofeo.

La falsedad de la falsa conciencia

Immanuel Wallerstein
L
a gente no siempre se comporta del modo que nosotros pensamos que se debería comportar. Con frecuencia percibimos a otros conduciéndose en formas que pensamos que son contrarias a su propio interés. Lo que hacen nos parece loco o tonto. Entonces, acusamos a estas personas de falsa conciencia.
El término mismo fue acuñado por Friedrich Engels a finales del siglo XIX para explicar por qué los trabajadores (o al menos algunos de ellos) no apoyaban a los partidos obreros en las urnas o no apoyaban las huelgas que convocaba algún sindicato. La respuesta para Engels estaba en que por alguna razón los trabajadores percibían mal su propio interés, lo que los hacía sufrir de una falsa conciencia.
El remedio era doble: Aquellos que tenían el nivel aprobado de conciencia de clase debían intentar educar a aquellos cuya conciencia de clase era deficiente. Al mismo tiempo debían emprender, lo más posible, las acciones políticas dictadas por individuos y organizaciones que sí son conscientes de su clase.
Este modo de remedio tenía dos ventajas: primero, justificaba la legitimación de cualquier acción que persiguieran las organizaciones con conciencia de clase. Segundo, les permitía condescender con aquellos que fueran acusados de falsa conciencia.
El concepto de falsa conciencia (aunque el término no se use hoy) y el remedio que sugiere tienen un paralelo en el análisis que actualmente elaboran los profesionales bien educados acerca de las personas con menos educación. Grandes cantidades de trabajadores han estado respaldando a Donald Trump y a las llamadas organizaciones de extrema derecha (como lo han hecho grupos semejantes en otros países que respaldan a figuras semejantes a Trump). Muchos oponentes de Trump, bien educados, perciben este respaldo de las personas más pobres como su imposibilidad irracional de percibir que su respaldo a Trump no va en su propio interés.
El remedio es también paralelo: buscan educar a los equivocados simpatizantes de Trump. También continúan intentando imponer su propia solución a los problemas políticos contemporáneos, ignorando el débil nivel de respaldo de los niveles más bajos de la población. Su apenas velado desdén hacia estos equivocados estratos más pobres les conforta en sus propias acciones. Por lo menos ellos no tienen una falsa conciencia. Ellos sí entienden cuál es el verdadero programa de Trump y entienden que no es de interés para nadie, salvo para una pequeña minoría de la población, el uno por ciento. Paul Krugman expresa regularmente este punto de vista en su columna del New York Times. Esto es lo que Hillary Clinton quería decir cuando hizo esa torpe declaración acerca de que la mitad de los simpatizantes de Trump provenía de la canasta de los deplorables.
Cuando se analiza el mundo real, a nadie le ayuda suponer que los otros no actúan en su propio interés. Es mucho más útil intentar discernir cómo miran por sí mismos, su propio interés, esos otros. ¿Por qué los obreros votan por los partidos de derecha (aun de extrema derecha)? ¿Por qué aquellos cuyos estándares de vida han ido cayendo o quienes viven en las áreas rurales con infraestructura pobre respaldan a un hombre y un programa basado en bajarle los impuestos a los ricos y reducir las redes de seguridad para sí mismos?
Si uno lee las declaraciones que hacen en Internet o en las respuestas a preguntas de los reporteros de noticias, la respuesta parece clara aunque compleja. Saben que les ha ido mal en términos de ingresos y beneficios en los regímenes conducidos por los presidentes más tradicionalmente de establishment durante los pasados 20 años. Y aseveran que no ven razón alguna para asumir que continuando con las políticas previas mejorará su situación. Piensan que no carece de razón asumir que les puede ir mejor con un candidato que promete gobernar de modo totalmente diferente. ¿Es esto tan poco plausible?
Creen que las promesas escasamente redistributivas de los regímenes previos no les han ayudado. Cuando escuchan que estos mismos regímenes alardean (y exageran vastamente) del progreso social que han logrado ayudando a las minorías a mejor integrarse a los programas gubernamentales o a los derechos sociales es fácil entender que asocian redistribución y minorías, y concluyen que son los otros los que avanzan a costa de ellos. Desde mi punto de vista, y desde el punto de vista de la mayoría de los oponentes a Trump, tal conclusión es una muy incorrecta. ¿Pero acaso es mejor creer que el régimen de Hillary Clinton les habría servido más?
Por encima de todo, Trump los escuchó, o por lo menos pretendió que los escuchaba. Clinton los desdeñó. No estoy discutiendo aquí la clase de programa social que la izquierda debería ofrecer ahora, o que debería haber ofrecido durante las elecciones pasadas. Simplemente estoy sugiriendo que el lenguaje de la falsa conciencia es un modo de ocultarnos a nosotros mismos que todo mundo sigue su propio interés, incluidos los deplorables. No tenemos derecho a ser condescendientes. Necesitamos entender. Entender los motivos de los otros no significa que legitimemos sus motivos o aun negociemos con ellos. Significa que debemos buscar una transformación social realistamente, sin culpar a los otros por no respaldarnos argumentando que eso lo hacen porque cometen errores de juicio.
Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein

sábado, 25 de marzo de 2017

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CFRU



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Abogados sin Fronteras Canadá apoya a las víctimas de la masacre en Chichupac, Guatemala

Indígenas mayas
Indígenas mayas
Photo Credit: CAAAP / CAAAP

En el marco del quincuagésimo séptimo periodo extraordinario de sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que se lleva a cabo esta semana en la ciudad de Guatemala, el organismo canadiense de la sociedad civil, Abogados Sin Fronteras Canadá participará junto a sus asociados en Guatemala, el Bufete Jurídico Popular de Rabinal, en una conferencia en torno a la sentencia de la justicia guatemalteca en el caso Chichupac, dictada el 30 de noviembre de 2016.
Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que elevó el caso a conocimiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en agosto de 2014, al menos 71 personas fueron torturadas y masacradas por el ejército de Guatemala y miembros de la autodefensa civil, vinculados al gobierno, en diferentes hechos ocurridos entre 1981 y 1986, cuando el país centroamericano se hallaba gobernado por una serie de violentas dictaduras militares apoyadas por Estados Unidos.
En la ocasión, una copia de la sentencia será entregada simbólicamente al gobierno de Guatemala (Ministerio Público) con el fin de que los responsables de las matanzas de Chichupac sean sancionados.
El abogado Pascal Paradis, Director Ejecutivo de Abogados sin Fronteras en Quebec, Canadá.
El abogado Pascal Paradis, Director Ejecutivo de Abogados sin Fronteras en Quebec, Canadá. © Archives
La sentencia de la Corte ordenó al Estado de Guatemala reparaciones por los hechos relacionados con las masacres cometidas en el pueblo de Chichupac, departamento de Baja Verapaz entre 1981 y 1986. Allí fueron cometidas “masacres, violación sexual, omisión de auxilio, ejecuciones extrajudiciales, tortura, desaparición forzada, detenciones ilegales y/o trabajo forzado, ejecutados por el Ejército de Guatemala y sus colaboradores, como consecuencia de una política destinada a la persecución y exterminio de las comunidades mayas.” También se produjo el desplazamiento de comunidades indígenas en su mayoría maya achí de la localidad de Chichupac.
La Corte concluyó en su juicio que el Estado de Guatemala es responsable de la violación del derecho a la vida, la integridad humana y la libertad de la persona.
El fallo determinó que el Estado debía asumir una serie de obligaciones, sobre todo el poner fin a la impunidad de la que gozan los autores de masacres, continuar llevando adelante las acciones necesarias para determinar el destino de las personas desaparecidas y proporcionar a las víctimas servicios médicos, psicológicos y psiquiátricos.

Debido a que el Estado guatemalteco no cumplió adecuadamente con su obligación de ofrecer reparación a las víctimas, la organización Abogados sin Fronteras Canadá ha apoyado a su socio local, el Bufete Jurídico Popular de
Rabinal, que representa a las víctimas de Chichupac, para llevar el caso ante la Corte, mediante el apoyo técnico de abogados y el envío de cooperantes voluntarios.


Radio Canadá internacional pudo conversar sobre el caso con Pascal Paradis, director ejecutivo de Abogados sin Fronteras Canadá.

Gobierno chileno reprimió movilización pacífica en reunión de cancilleres para reactivar el TPP



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Descargar: MP3 (11.6 MB)
El 14 y 15 de marzo cancilleres y ministros de Comercio de la Alianza del Pacífico se reunieron en Viña del Mar, Chile, por iniciativa del gobierno chileno, para reactivar el Tratado Traspacífico (TPP), que quedó trunco luego de la salida de Estados Unidos. Integrantes de la plataforma Chile Mejor sin TPP que estaban en Viña del Mar iban hacia el lugar del encuentro cuando fueron violentamente reprimidos por fuerzas especiales de carabineros y estuvieron cinco horas en un calabozo de la comisaría de la ciudad, sin que nadie pudiera decirles el porqué de su detención.
La Policía no logró dar una explicación, pero las organizaciones saben que la orden “vino de arriba” para evitar mostrar el más mínimo esbozo de oposición a los tratados de libre comercio, que impulsa el gobierno chileno. Radio Mundo Real conversó con Constanza Osorio, integrante de Comité Pro Defensa de la Flora y Fauna de Chile, organización que integra la plataforma Chile Mejor sin TPP.
El gobierno chileno alega que este tipo de tratados permitirá exportar más productos, pero las organizaciones denuncian que en verdad no representan un beneficio, sino que provocan miseria y la pérdida de soberanía. Osorio afirmó que estos “mega tratados” implican una entrega de poder a las corporaciones internacionales y señaló que no se restringen únicamente a aspectos comerciales; agregó, además, que llevan las controversias a “cortes” internacionales que defienden los intereses de las empresas, obligando a los Estados a pagar cifras millonarias si no se adaptan al interés de las corporaciones.
Osorio comentó que el TPP se negoció durante cinco años en secreto y que la población chilena –incluyendo a grupos políticos- tomó conocimiento de él recién cuando estaba a punto de firmarse. El tema no es de fácil comprensión –el TPP tiene 1.000 páginas más las cláusulas-, pero menos lo es porque los grandes medios de comunicación no lo abordan, en ellos jamás aparece ni una sola crítica, aseguró Osorio.

“Estas tierras son nuestras” Centroamérica resiste frente al extractivismo canadiense

Yanira Cortez Estevez (El Salvador) y Aleisar Arana Morales (Guatemala) en Radio Canadá Internacional.
Yanira Cortez Estevez (El Salvador) y Aleisar Arana Morales (Guatemala) en Radio Canadá Internacional.
Photo Credit: Pablo Gómez Barrios
Las empresas canadienses que trabajan en el sector minero tienen una fuerte presencia en Centroamérica. Se estima en términos generales, que 59% de las empresas mineras cotizadas en la bolsa están registradas en la Bolsa de Toronto.
Después de haber conocido un importante aumento desde los principios del año 2000 y después del aumento de precio de los metales en la bolsa, los proyectos mineros canadienses se multiplicaron en el mundo, pero más particularmente en las Américas y más específicamente en Centroamérica, causando impactos sociales, políticos y ambientales mayores.
Yanira Cortez Estevez (El Salvador).
Yanira Cortez Estevez (El Salvador). © Pablo Gómez Barrios
Hay que agregar que los impactos de la industria extractiva canadiense en los derechos humanos y más particularmente en los derechos de los pueblos indígenas y de los defensores de los derechos humanos en Centroamérica han sido numerosos.
La impunidad que rodea los abusos cometidos por empresas mineras canadienses y las lagunas en los mecanismos instaurados por el gobierno canadiense en lo que respecta a la rendición de cuentas han sido ampliamente documentadas.
Centroamericanos manifiestan en Canadá contra la industria minera canadiense sus países.
Centroamericanos manifiestan en Canadá contra la industria minera canadiense sus países. © CDHAL
Desde el martes 21 hasta el domingo 26 de marzo, una delegación de especialistas y defensores de los derechos humanos de Nicaragua, Guatemala y El Salvador, estuvieron haciendo una gira en Canadá  para denunciar los abusos cometidos por las mineras canadienses en sus territorios.
Eleisar Arana Morales (Guatemala)
Eleisar Arana Morales (Guatemala) © Pablo Gómez Barrios
Apoyados por unas 20 organizaciones de la sociedad civil canadiense los miembros de la delegación centroamericana dieron conferencias e hicieron encuentros en las ciudades de Ottawa, London y Montreal.
Durante su paso por Montreal esta semana, Pablo Gómez Barrios conversó en los estudios de Radio Canadá Internacional con Yanira Cortez Estevez (El Salvador) y con Aleisar Arana Morales. Yanira es abogada especialista en Derechos Humanos y Ambientales, y jueza en el Tribunal Latinoamericano del Agua. Y Aleisar es presidente del Parlamento Indígena del Pueblo Xinca de Guatemala.

Ellos nos hablaron de las dolencias contra las mineras de sus países respectivos.

Yanira Cortez Estevez (El Salvador) abogada y jueza en el Tribunal Latinoamericano del Agua y Aleisar Arana Morales, presidente del Parlamento Indígena del Pueblo Xinca de Guatemala.
Yanira Cortez Estevez (El Salvador) abogada y jueza en el Tribunal Latinoamericano del Agua y Aleisar Arana Morales, presidente del Parlamento Indígena del Pueblo Xinca de Guatemala. © Pablo Gómez Barrios

Y de lo que esperan de los canadienses con esta gira.


Solapar nos convierte en cómplices


Muchos preferimos vivir en nuestra burbuja y cerrar los ojos a la realidad, quedarnos en la pasividad, voltear para otro lado y guardar silencio. Esto respecto a la corrupción del gobierno y a la ineficacia de un Estado fallido. Esto en relación a la violencia sistemática y a la impunidad. Al tráfico de influencias y a la manipulación de los medios de comunicación. Preferimos quedarnos al margen de la injusticia, porque es más cómodo no involucrarse, porque involucrarse exige respeto hacia uno mismo y hacia los otros y sobre todo: honestidad, responsabilidad y entereza.
Y no estamos preparados para rifarnos el pellejo por otros, no aprendimos de solidaridad y de colectividad. Creemos ilusamente que nunca nos tocará a nosotros, que eso solo les pasa a otros: a los que están metidos en cosas.
El sistema nos ha preparado generacionalmente para agachar la cabeza y obedecer a patrones capitalistas; respondemos solamente al derecho de nuestra nariz, vamos a la universidad para convertirnos en azadones y escupir la mano de quien nos dio de comer. El sistema educativo nos prepara para estafar y tiranizar; por un cartón que muy bien podría servir como papel de baño en cualquier emergencia, o para encender el fuego para hervir los frijoles en cualquier aldea, nos creemos intocables y con el derecho a menospreciar y a asaltar a quien menos tiene. Y nos honramos en robar con el respaldo de la ley. Para eso somos profesionales, ¡Chish la mierda!
Amasamos fortunas pensando que cuando nos muramos nos las van a echar a la caja, o peor aún, creyéndonos inmortales. Entre más dinero y entre más cartones, nos vamos volviendo más imbéciles, robotizados, marionetas, acrecentando nuestra insensibilidad. Entonces creemos que vivir es tener un reloj de marca, la ropa de moda, el carro de último modelo, las amistades compradas y obedientes, contactos en las altas esferas de la sociedad, los viajes por el mundo; pregonamos nuestra falsa felicidad para que otros nos alaben, nos envidien y nos respeten. Vivimos como el capitalismo quiere: imbéciles, sin criterio propio, ruines, títeres que el estafador de turno puede manipular.
Mientras nos mantienen ocupados con un televisor que a alguien se le ocurrió que sería el anzuelo perfecto para succionar cerebros, o mientras fanfarroneamos con nuestro carro nuevo, con el armario lleno de zapatos, creyéndonos exitosos; poderosas transnacionales secan y envenenan el agua de nuestros ríos. Solo porque a alguien sin oficio se le ocurrió manipular a la masa mundial haciéndonos creer que ciertos minerales son valiosos fuera de las entrañas de la tierra. Todo tiene su hábitat natural y no debemos tocarlo, porque no nos pertenece, estamos en esta tierra solo de paso. Y solapamos esa hipótesis con nuestro silencio y no solo, también comprando esos minerales que solo pertenecen a las entrañas de la tierra. Somos cómplices del ecocidio mundial que las minerías ocasionan y del trabajo esclavo, porque bien sabemos que miles de personas alrededor del mundo siguen siendo explotadas y violentadas por el tráfico de minerales: los diamantes de sangre, son un ejemplo y los mineros que cada poco mueren soterrados.
¿En qué momento permitimos que existieran especies en peligro de extinción? Por qué no hacemos justicia y nos extinguimos nosotros como humanos, que somos los que estamos acabando con el planeta. Los gobiernos de corte neoliberal oprimen a los Pueblos Originarios, un genocidio lento de más de 500 años. Nosotros solapamos con nuestro silencio, somos cómplices. Porque a no sé a quién se le ocurrió que unas etnias por distintas entran en el rubro de personas, mientras otras pasan como animales de carga. Nunca nos preguntamos, ¿y si yo estuviera en su lugar? O simplemente saber que la diversidad nos engrandece como humanidad.
A la vuelta de la esquina, al otro lado del cerco, a media cuadra, de día y de noche, la violencia institucionalizada realiza limpiezas sociales en las periferias; niñas, niños y adolescentes amanecen asesinados y torturados, y nosotros cómodamente rascándonos la panza decimos sin parpadear: “en algo andaban.” Solapamos porque juzgamos con nuestros pre conceptos producto de un sistema patriarcal y de castas, como sociedad de mente colonizada que hace alarde de su racismo y clasismo.
Mafias poderosas de carácter internacional, infestan la sociedad en la que vivimos, están en todos lados: deportes, televisión, radio, escuela, gobierno, sistema. De reojo las vemos pasar y procuramos no hacer ruido para que no nos miren. Al margen, con las piernas temblando de miedo y cobardía, observamos cómo devastan el país, pero si hay tajada y nos comparten del festín, celebramos el asalto y acariciamos el botín. Seguimos alimentando el patriarcado que tanto daño nos hace como humanidad, porque a unos cuántos los beneficia y si nosotros estamos entre los beneficiados pues le soltamos el hilo. Lo mismo que a la impunidad.
Sigamos pensando, ingenuamente, que nosotros estamos fuera del sistema y que nuestro mundo es aparte, que nuestra burbuja es intocable, que nunca conoceremos el dolor de la injusticia, sigamos abusando de la naturaleza, sigamos siendo insensibles e inhumanos. Sigamos con nuestros pre conceptos, asaltando con nuestros títulos universitarios. Sigamos viendo de reojo, calladita la boca. Sigamos solapando con nuestro silencio y pasividad, sigamos siendo cómplices de sistemas patriarcales, injustos, corruptos, manipuladores y opresores.
Y como decimos en Guatemala, sigamos así, que chulos nos miramos.
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Ilka Oliva Corado @ilkaolivacorado contacto@cronicasdeunainquilina.com
22 de marzo de 2017, Estados Unidos

viernes, 24 de marzo de 2017

El Che y el surgimiento del Ejército de Liberación Nacional de Bolivia


Por: Alina Martínez

integrantes de la guerrilla en Bolivia. Foto tomada de Trabajadores.
Integrantes de la guerrilla en Bolivia. Foto tomada de Trabajadores.
Hacía cuatro meses que el Che se había asentado en la finca de Ñacahuasú, ubicada en la región sureste del departamento boliviano de Santa Cruz, junto con un grupo de combatientes cubanos con experiencia que habían sido casi todos compañeros suyos durante la lucha revolucionaria en Cuba. A ellos se sumaron otros de distintos países latinoamericanos, porque concebía la guerrilla como escuela de revolucionarios y veía la lucha en Bolivia no como un hecho aislado, sino como parte de un movimiento revolucionario de liberación que se extendería a otras naciones de Suramérica.
De acuerdo con las anotaciones que hizo en su Diario, la primera etapa de la guerrilla comprendió desde el día de la llegada, 7 de noviembre de 1966, hasta el 31 de enero de 1967, y en ese lapso los guerrilleros realizaron exploraciones para el reconocimiento del terreno, organizaron los campamentos, construyeron túneles y cuevas, instalaron una planta de radio, crearon un observatorio y otros puntos de observación, hicieron trincheras, comenzaron el estudio del idioma quechua y emprendieron ejercicios de defensa, entre otras tareas preparatorias.
El 1º de febrero se inició lo que el Che calificó de la etapa propiamente guerrillera, que contempló una caminata prevista para 20 días. Ya para entonces se podía hablar de un núcleo guerrillero vertebrado, dividido en vanguardia, centro y retaguardia. Los objetivos de la caminata eran dar un fuerte entrenamiento a los combatientes; examinar la posibilidad de formación de núcleos campesinos, para lo cual debían contactar con ellos y explicarles los propósitos de la guerrilla; además, conocer en detalle el terreno donde iban a operar.
En ese tiempo se produjo la primera baja antes de entrar en combate cuando el 26 de febrero, en el cruce del Río Grande, murió ahogado el boliviano de 26 años Benjamín Coronado, oriundo de Potosí, capital del departamento del mismo nombre, quien había llegado de Cuba y por sus conocimientos militares fue asignado a la vanguardia.
Días después, el 17 de marzo, el río embravecido arrastró a otro boliviano, Lorgio Vaca Marchetti, conocido en el destacamento con el nombre de Carlos, nacido en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Había sido un destacado dirigente sindical en el sector de los trabajadores del seguro social, militante de la juventud y después del Partido Comunista de Bolivia. Becado por el Gobierno revolucionario cubano, cuando vio la posibilidad de luchar por su tierra regresó a esta y se incorporó a la guerrilla. “Hasta el momento —resaltó el Che— era considerado como el mejor hombre de los bolivianos en la retaguardia, por su seriedad, disciplina y entusiasmo”.
El guerrillero boliviano Inti Peredo escribió posteriormente que durante la exploración que se prolongó más del doble de días de los previstos, el Che se había enfermado. “Sin embargo, nos estimulaba con su ejemplo. Nosotros sabíamos que iba mal, pero él continuaba sin ceder un instante, con una voluntad férrea. Incluso se enojaba cuando tratábamos de atenderlo o aliviarlo o si el cocinero trataba de darle preferencia en la comida”.
Tras las agotadoras jornadas los hombres regresaron exhaustos al campamento. Al llegar supieron que el destacamento había sido descubierto antes de tiempo, debido a la deserción de dos hombres del grupo de Moisés (Moisés Guevara Rodríguez, boliviano) y la captura de otro, de la misma nacionalidad, que fungía como mensajero. Se había producido el ataque a la finca por el ejército y comenzado vuelos de reconocimiento del enemigo sobre la zona…
Pero tales hechos no desanimaron al contingente guerrillero que decidió pasar a la ofensiva. El 23 de marzo el Che inició su anotación en el Diario con una frase: “Día de acontecimientos guerreros”. Fue la primera acción victoriosa de la guerrilla.
La emboscada guerrillera arrojó un balance de pérdidas del enemigo de 7 muertos, 14 prisioneros y 4 heridos, como escribió el Che en su Diario, y fueron ocupados por los combatientes tres morteros de 60 mm y 8 cajas de granadas correspondientes; una ametralladora calibre 30 con 500 cargas; dos ametralladoras BZ; dos pistolas ametralladoras Uzzi; 16 Máuseres y 2 mil cargas; dos equipos de radio, entre otros pertrechos. Además cayó en manos de los revolucionarios el plan de operaciones del enemigo, lo que motivó el traslado acelerado de los combatientes y la preparación de otra emboscada.
Fueron capturados un mayor y un capitán del ejército, que según escribió el Che, “hablaron como cotorras”.
El día 25 el Che reunió a los combatientes para analizar lo acontecido hasta el momento, elogió a los que lo habían merecido por su actitud y criticó a otros, precisó detalles y le dio al grupo el nombre de Ejército de Liberación Nacional de Bolivia.
Benjamín Coronado (izq.) y Lorgio Vaca Marchetti (der.). Foto: Trabjadores/ Cubadebate.
Benjamín Coronado (izq.) y Lorgio Vaca Marchetti (der.). Foto: Trabjadores/ Cubadebate.
(Tomado de Trabajadores)

De la Dictadura genocida a la concentración y miserabilización actual


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A 41 años del golpe genocida del 24 de marzo de 1976 hay que hacer memoria y recuperar los objetivos entonces propuestos por las clases dominantes para considerar cuanto lograron y como los profundizan en nuestra cotidianeidad.

Con el terror de Estado se ejerció la “necesaria” violencia para reestructurar la economía, el estado y la sociedad, por eso, la cultura del miedo, represión explícita mediante, para obtener una férrea disciplina social. Por eso no debe sorprender la argumentación ideológica en el presente contra la movilización social en defensa de los derechos de los de abajo. Es la cultura represora de la dominación que defiende el derecho a circular junto a los de propiedad, contra los de las/os trabajadoras/res, sus salarios y las condiciones de empleo.

Hay matices en 41 años, sí, no es lo mismo la dictadura que los gobiernos constitucionales, no necesariamente “democráticos”; pero existen algunas regularidades institucionales que atraviesan todo el periodo.

La más importante es la ofensiva del capital sobre el trabajo y la flexibilización y precariedad laboral constituye una constante en el periodo. El tercio de irregularidad en el empleo es menos que la máxima hacia 2001/02, pero refleja la voracidad de la impunidad empresarial que deteriora derechos y condiciones de vida de las/os trabajadoras/es.

Producto de la ofensiva capitalista cambió la relación cotidiana entre trabajadoras/es y sus empleadoras/es, con la clara intencionalidad de restringir la capacidad de protesta y organización sindical, que no es mayor producto del empecinamiento de una cultura social y sindical en la Argentina, con tradición histórica en diferentes identidades político ideológicas anti capitalistas.

Los instrumentos de la ofensiva capitalista fueron variados, no solo para transformar la relación laboral, sino el tipo y función del Estado, por eso las privatizaciones y el incentivo a la iniciativa privada. Una lógica que hoy se reitera con la pretensión de normalizar la educación privada, mientras que en la escuela pública se “cae” por no haber alternativa para los más empobrecidos.

Con la mercantilización capitalista se organiza la cotidianeidad, en la salud y la educación, en la vivienda, la cultura, la seguridad o la justicia; pero a no olvidar que ese propósito formulado en tiempos dictatoriales se materializó con gobiernos constitucionales y persiste.

La deuda pública es un mecanismo en origen que se potenció en tiempos y turnos constitucionales, con una incambiada “ley de entidades financieras” que rige desde 1977 y cuyo objetivo de concentrar la banca se concretó con creces, más su extranjerización.

No puede pensarse en el modelo productivo actual, readecuado en estas décadas desde el propósito explicitado por el Plan de Martínez de Hoz en abril de 1976, cuyo eje rector tuvo impulso bajo la orientación de Cavallo con presidentes peronistas y radicales.

Los objetivos de la dictadura no solo se materializaron bajo condición de golpe de Estado, sino también con legislación aprobada por el Parlamento, sean las leyes de la impunidad o la ley antiterrorista, antecedente de cualquier protocolo de represión contemporáneo.

Este trayecto es el que permite explicar el 33% de pobreza y la concentración en pocos multimillonarios del petróleo, la construcción o las finanzas. Remito a Alejandro Bulgheroni, Eduardo Eurnekian, Alberto Roemmers, Gregorio Pérez Companc, Jorge Horacio Brito, Eduardo Costantini, o Marcos Galperin. Argentina replica lo que pasa en el mundo, con 8 fortunas individuales que tienen la misma riqueza que el 50% de la población mundial.

Resulta de interés recuperar la memoria, sí, pero también considerar las continuidades esenciales en tiempos constitucionales para hacer funcional a la Argentina al orden capitalista mundial, ahora desafiado en el marco de la crisis a su propio reordenamiento. Este se manifiesta en las críticas a la globalización capitalista desde sus propias clases dominantes, caso del BREXIT o el triunfo de Trump, o la expansión visible de las derechas mundiales que se ofrecen para reformar en su beneficio el capitalismo actual.

Son reformas para relanzar la lógica de la ganancia, de la acumulación y la dominación. Por eso hay que pensar en términos alternativos, lo que supone la crítica a los procesos de cambios que se procesaron o procesan en nuestra región y discutir la necesaria transición desde el orden actual hacia formas sociales de organización de la producción y la cotidianeidad colocando por delante los derechos humanos y los de la naturaleza.

La gigantesca manifestación de recuperación del acontecimiento que supuso el genocidio puede servir para construir subjetividad y propuestas programáticas para una crítica del pasado y el presente, junto al debate sobre el futuro cercano de emancipación social.

Buenos Aires, 23 de marzo de 2017



- Julio C. Gambina, Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP.

Glifosato: desgarradora carta antes de morir de una científica de la EPA "sí, causa cáncer"


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Ilustración: momsacrossamerica
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La carta de la científica de la EPA Marion Copley, que falleció víctima de cáncer, fué descubierta en los documentos no sellados originalmente por el Tribunal del Distrito Norte de California, USA, en la "Acción Civil N° 16-MD-02741-VC Monsanto Company, sobre responsabilidad por el herbicida RoundUp". La carta la dió a conocer el grupo anti-GMO 'US Right to Know (USRTK), y fué publicado en el sitio Glyphosate.news

En la carta, Copley le pide al científico Jess Rowland, llamado el "topo de Monsanto" dentro de la EPA, que "deje mentir sobre los peligros del RoundUp (Glifosato).

El PDF original del documento se encuentra en el sitio web de USRTK.

Marion Copley, una científica de la EPA con 30 años de carrera, con numerosos premios en su haber, escribió una carta a Rowland en marzo de 2013, dos años antes de que el debate público sobre la carcinogenicidad del glifosato comience en serio. La Dra. Copley fue toxicóloga principal en la División de Efectos de la Salud de la EPA y trabajó estrechamente con Rowland. Diagnosticada con cáncer terminal, tuvo que retirarse por razones de salud y falleció en enero de 2014. Antes de su muerte, expresó sus serias preocupaciones a Rowland sobre el manejo del glifosato por parte de EPA. Desafortunadamente, la Dra Copley murió un año después y antes de que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC-OMS), el año siguiente, llegara a la misma conclusión sobre el herbicida: el glifosato es un carcinógeno.

La declaración moribunda de la Dr. Copley comienza nombrando no menos de catorce efectos del glifosato conocidos por la EPA, todos los cuales son mecanismos plausibles de acción que explican el aumento en el riesgo de linfoma.

-"Cualquiera de estos mecanismos por sí solos puede causar tumores, pero el glifosato causa todos ellos simultáneamente". Copley señaló que el glifosato fue previamente clasificado por la EPA como un "POSIBLE carcinógeno humano", y argumentó que, de acuerdo con los conocimientos de la EPA sobre el producto químico, la EPA debería re-clasificar el glifosato como "PROBABLE carcinógeno humano".

En esta carta, Copley le pide a Jess Rowland que haga su trabajo y proteja al público en lugar de proteger los intereses de Monsanto, diciéndole : -"Por una vez en tu vida, escúchame y no hagas tu juego de connivencia política con la ciencia para favorecer a los registrantes. Por una vez haz lo correcto y no tomes decisiones basadas en cómo afecta a tu bono". En dicha correspondencia, la toxicóloga cita pruebas de estudios en animales y escribe: " Es esencialmente cierto que el glifosato causa cáncer".

Luego insiste en otro párrafo:
-"Jess, tú y yo hemos discutido muchas veces sobre el Comité de Revisión de la Evaluación de Cáncer de la EPA (CARC). Usted discutió a menudo sobre temas fuera de su conocimiento, que es antiético. Su formación en 1971 en Nebraska, es muy anticuada, por lo tanto la ciencia CARC está a 10 años detrás de la literatura en los mecanismos.”

Y continúa diciendo: -”Los quelatos claramente interrumpen la señalización del calcio, una vía de señalización clave en todas las células y que media en la progresión del tumor. Se supone que Greg Ackerman es nuestro experto en mecanismos, pero nunca mencionó ninguno de estos conceptos en el CARC y cuando traté de discutirlo con él, me dejó fuera. ¿Greg está jugando tus juegos políticos también, es incompetente o tiene algún tipo de conflicto de intereses?

Aquí hace referencia al científico Gregory Akerman, de la división Efectos en la Salud, Revisión sistemática y métodos de recopilación de datos, que sigue en funciones en la EPA.

También acusa a Rowland y a otra científica de la EPA, Anna Lowit, que todavía trabaja en la agencia, de involucrarse en tácticas de intimidación para obligar a los científicos y burócratas de la EPA a cambiar sus conclusiones a favor de Monsanto. -"Usted y Anna Lowit intimidaron al personal del Comité de Revisión de la Evaluación de Cáncer de la EPA (CARC) y cambiaron los reportes finales del Comité de Revisión de la Evaluación del Riesgo de la Agencia (HIARC) y del Comité de Ciencias y Política de Peligros (HASPOC) para favorecer a la industria", dice Copley.

Esta táctica, por cierto, está alineada al 100% con la cultura corporativa profundamente malvada de Monsanto, que habitualmente se involucra en tácticas legales de intimidación a científicos y campañas de asesinato contra activistas anti-Monsanto.

Copley advierte y acusa que los científicos de la EPA son sobornados por Monsanto, diciendo: "Su colega de Nebraska recibió fondos de la industria, claramente tiene un conflicto de intereses. Simplemente prométeme que no dejará nunca a Anna (Lowit) en el comité del CARC, sus decisiones no tienen sentido racional. Si alguien en OPP está aceptando sobornos, es ella."

Lo que es grave, es que esta científica a la que hace referencia la científica en su carta: Lowit, que además de trabajar en la EPA como asesora senior en la Oficina de Programas de Plaguicidas, es la Co-presidente del Comité Asesor Científico sobre Métodos Toxicológicos Alternativos (ICCVAM). La tarea de este organismo es:

"Establecer, siempre que sea factible, directrices, recomendaciones y reglamentos que promuevan la aceptación reglamentaria de pruebas toxicológicas nuevas o revisadas científicamente válidas que protejan la salud humana y animal y el medio ambiente, reduciendo, refinando o reemplazando ensayos con animales y garantizando la seguridad humana y la inocuidad de los productos. Eficacia."

Es un comité permanente del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS), en el marco del Centro Interagencial Nacional de Evaluación de Métodos Toxicológicos Alternativos (NICEATM) del Programa Nacional de Toxicología. El ICCVAM está compuesto por representantes de 16 agencias federales de regulación y de investigación de los Estados Unidos que requieren, usan, generan o difunden información toxicológica y de pruebas de seguridad.

No solo existe un conflicto de intereses de parte de Lowit, también un trabajo fino dentro de los entes reguladores, a favor de Monsanto, una real mercenaria, cínica y sin respeto alguno por la salud de los seres humanos y del ambiente.

Los abogados de los demandantes se negaron a decir cómo obtuvieron la carta, que tiene fecha 4 de marzo de 2013. La fecha de la carta viene después de que Copley dejó la EPA en 2012 y poco antes de morir de cáncer de mama a los 66 años, en enero de 2014.

Ella acusa a Rowland de haber "intimidado al personal" para cambiar los informes para favorecer a la industria, y escribe que la investigación sobre el glifosato, el ingrediente clave del Roundup de Monsanto, muestra que el pesticida debe ser clasificado como "probable carcinógeno humano".
Marion Copley firma con una súplica para la humanidad, sabiendo que ella está acercándose a la muerte, pero que quiere ayudar a liberar a la humanidad del producto químico tóxico "holocausto" que está siendo impulsado por Monsanto y una EPA criminal.

En otros párrafos de la carta, la científica sigue diciendo:

-"Desde que dejé la Agencia con cáncer, he estudiado extensamente el proceso del tumor y tengo algunos comentarios del mecanismo que pueden ser muy valiosos para el CARC basado en mis décadas de experiencia en patología:

*El glifosato fue originalmente diseñado como un “agente quelante” y creo firmemente que es el proceso idéntico involucrado en su formación de tumores, lo cual está altamente apoyado por la literatura.

*Los quelatos inhiben la apoptosis, el proceso mediante el cual nuestros cuerpos matan a las células tumorales

*Los quelatos son disruptores endocrinos, involucrados en la tumorigénesis

*El glifosato induce proliferación de linfocitos

*El glifosato induce la formación de radicales libres

*Los quelatos o secuestrantes, inhiben las enzimas de eliminación de radicales libres que requieren Zn, Mn o Cu para la actividad (es decir, SOD) superóxido dismutasa (antioxidante)

*Quelata el zinc, necesario para la función del sistema inmunológico

*El glifosato es genotóxico, un mecanismo clave contra el cáncer, (coincide con el Dr Robert Bellé)

-El quelato inhibe las enzimas de reparación del ADN que requieren cofactores metálicos

- Los quelatos unen Ca, Zn, Mg, etc. para hacer los alimentos deficientes de estos nutrientes esenciales

-Quelata el calcio necesario para la enzima calcineurina, para una correcta respuesta inmune

-Los quelatos a menudo dañan los riñones o el páncreas, como el glifosato, es un mecanismo para la formación de tumores

-La lesión del riñón / páncreas puede conducir a cambios en la química clínica para favorecer el crecimiento tumoral

- El glifosato mata las bacterias en el intestino y en el sistema gastrointestinal donde reside el 80% del sistema inmune

-Los quelatos suprimen el sistema inmune haciendo el cuerpo susceptible a los tumores

* Las células sanguíneas están más expuestas a quelantes, si cualquier estudio muestra proliferación de linfocitos, entonces es confirmatorio que el glifosato es un carcinógeno.

“Tengo cáncer y no quiero que estos problemas serios en MED pasen sin tratamiento antes de ir a mi tumba. He cumplido con mi deber.”

Firma : Marion Copley 4 de marzo de 2013

Rowland dirigió el trabajo de científicos que evaluaron los efectos en la salud humana de la exposición a plaguicidas como el glifosato y presidió el Comité de Revisión de la Evaluación del Cáncer (CARC) de la EPA que determinó que el glifosato "no es probable que sea cancerígeno para los seres humanos".

Rowland dejó la EPA en 2016, poco después de que una copia del informe del CARC fuese filtrada y citada por Monsanto como evidencia de que la clasificación del IARC era defectuosa.

La EPA ha pasado los últimos años evaluando el perfil de seguridad sanitaria y ambiental del glifosato a medida que la controversia mundial sobre el producto químico ha aumentado. La agencia había planeado terminar su evaluación del riesgo de glifosato en 2015; luego dijo que se completaría en 2016; luego dijo que estaría terminado en el primer trimestre de 2017. Ahora la agencia dice que espera tenerla terminada a finales del tercer trimestre de 2017. Sigue dilatando un resultado, que ya es difícil de ignorar: el glifosato produce cáncer y lo saben desde hace años, pero lo ocultaron. La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) y la European Food Safety Authority (EFSA) también son culpables, insistiendo que "no es cancerígeno", porque analizan el glifosato solo, sin los coadyuvantes de las formulaciones del RoundUp, tal como lo advirtió el Dr Rober Bellé hace dos décadas. Eso es ECOCIDIO.-


Zero Biocidas - Bs As-Argentina
Imágen: MomsAcrossAmérica
http://www.alainet.org/es/articulo/184337

El Estado funciona… cuando le conviene


Guatemala


Desde hace algún tiempo viene hablándose insistentemente de Estados fallidos. En realidad no hay tal. Estos supuestos “fallidos” -como en el caso de Guatemala- son, en todo caso, institucionalidades pobres que defienden la situación dada para que nada cambie. No fallan, en modo alguno: cumplen a cabalidad su función.
¿Para qué están los Estados? Supuestamente para garantizar el bien común. Pero si bien eso puede ser la declaración oficial de su cometido, su tarea real es mantener el estado de cosas dado. Dicho en otro término: garantizar que nada cambie, asegurando el núcleo de la sociedad, es decir, la explotación de clase.
En los países pobres del Sur, donde las relaciones sociales siguen siendo mucho más en blanco y negro, más brutales, con menos mediatizaciones de las que se pueden encontrar en el Norte (con una institucionalidad y mecanismos estatales que ofrecen un clima de menos explotación brutal, aunque la explotación por supuesto también existe), en esos países el Estado está muy lejos de cumplir su declarada función de regulador social. En el Norte, donde sobran recursos (porque se explota al Sur, porque la acumulación originaria permitió un acopio de recursos muy grande), los Estados medianamente satisfacen las necesidades de su población. En el Sur: no.
Para verlo gráficamente, puede tomarse un ejemplo concreto; para el caso: Guatemala. Allí hace ya casi dos siglos que existe un Estado moderno, calcado sobre la base de las potencias capitalistas surgidas primeramente: algunas de Europa y Estados Unidos. Con una Constitución que repite los patrones de la ideología iluminista dieciochesca, el Estado de Guatemala -como el de cualquier país tercermundista, con su himno nacional y toda la parafernalia simbólica al respecto- declara principios universales para el bienestar común. Pero la práctica muestra que no los cumple. En el Norte, porque hay una mayor acumulación, para la clase trabajadora llegan muchos beneficios. La carga impositiva vuelve al pueblo en forma de servicios eficientes. En el Sur no. El Estado se limita a declarar en el papel cosas altisonantes que en la realidad no cumple, pues las clases dominantes acumulan la mayor parte de la riqueza. La asimetría en el acceso a la riqueza es inmoral.
Véase el caso de Guatemala. ¿Sirve ahí el Estado? ¿Es fallido, o le sirve a alguien? A las grandes mayorías no parece servirle mucho. Pero a la clase dominante sí.
Es un Estado raquítico, al menos en cuanto a su recaudación fiscal. En los países latinoamericanos la media del ingreso fiscal es de alrededor de un 20% del Producto Bruto Interno; en países con “estado de bienestar” la carga impositiva llega al 50% de ese PBI, en tanto que en Guatemala ronda apenas el 10%, la segunda más baja del continente americano, detrás de Haití. Partiendo de la base que es un Estado pobre, muy pobre, con muy pocos recursos para trabajar, la cuestión se complica cuando se observa a quién apunta su objetivo. A llenar realmente las necesidades populares: definitivamente no. A mantener la situación de explotación: sí.
Se dice que el Estado es “fallido”, pero cuando tuvo que defender a capa y espada los privilegios de la clase dominante durante la pasada guerra interna (la más cruenta de toda Latinoamérica en estos años de “guerras sucias”, con terrorismo de Estado, campos de concentración clandestinos y cámaras de tortura a la orden del día), su papel se cumplió a la perfección. Quien masacró la protesta popular fue el Estado.
¿Falló en su cometido de contener el avance de las luchas populares de los años 60/70 del siglo pasado? ¡En absoluto! Su papel fue decisivo para impedir el avance del “comunismo internacional”.
Para graficar todo esto, compárese cómo “falla” en un servicio público básico tal como la educación, y cómo actúa aceitadamente para reprimir.
Estado represor: una pequeña muestra
Durante los sangrientos años de la guerra interna, el Estado contrainsurgente desarrolló un enorme aparato clandestino para frenar cualquier organización popular que pudiera ser contestataria. Para ello valió todo, incluso violar abiertamente los principios declarados en la Constitución. La desaparición forzada de personas fue uno de sus instrumentos privilegiados, sacando de circulación luchadores populares enviando así un mensaje aterrorizante, paralizante al resto de la población.
Sigue la consigna que por ningún motivo hay que mostrar el libro de control de detenidos a los jueces que vienen a practicar exhibición personal de algún detenido. Esto es orden del jefe.”, puede leerse, por ejemplo, en un Memorándum con fecha 23 de julio de 1980, firmado por el Jefe de Servicios, actualmente resguardado en el Archivo Histórico de la Policía Nacional (Referencia archivística: GT PN 24-09-02 S001).
El Estado sabía lo que hacía. La guerra contra ese ataque subversivo fue despiadada y, desaparición forzada de personas y masacres de tierra arrasada mediante, el Estado se impuso. El “comunismo” fue rechazado. Las cosas siguieron “normales”: como diría Joan Manuel Serrat: “Vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas”.
¿Falló el Estado? Definitivamente no. En su tarea básica, en mantener las cosas de base sin cambio, en mantener la estructura social firme (el pobre a su pobreza, el rico a su riqueza, y ¿todos felices?), en eso no falló. Pero sí falla en, por ejemplo, brindar educación.
Violación del derecho de acceso a la educación pública gratuita
Gratuidad
En el artículo 74 la Constitución establece el derecho y la obligatoriedad de la educación: “los habitantes tienen el derecho y la obligación de recibir la educación inicial, preprimaria, primaria y básica, dentro de los límites de edad que fija la ley. La educación impartida por el Estado es gratuita. (…) El Estado promoverá la educación especial, la diversificada y la extraescolar”.
La ficticia gratuidad
El compromiso asumido por el Estado de brindar educación gratuita en los establecimientos públicos es algo que se desmiente en la cotidianidad de las familias en condición de pobreza y pobreza extrema.
Algunas escuelas públicas realizan cobros adicionales como “donaciones” o “colaboraciones voluntarias” para los gastos que el Estado no asume. Estos cobros se justifican como una ayuda para: el mantenimiento de la escuela, la seguridad de la misma, la compra de artículos de limpieza, etc. Estas “colaboraciones voluntarias” se exigen como requisito para la inscripción de las niñas y niños a la escuela. Estos cobros que constituyen una clara violación al derecho a la educación. Además de ser ilegales y violatorios de ese derecho fundamental, son arbitrarios (pues cada establecimiento educativo asume un criterio propio) y constituyen uno de los impedimentos principales para que las niñas y niños que provienen de comunidades de extrema pobreza ingresen, permanezcan y sean promovidos en la escuela.
Lo anterior se detalla en la siguiente gráfica:
Inversión familiar en educación en sector público:

Rangos de cobro por inscripción en institutos públicos (mantenimiento, computación, seguridad)Q 30.00 a Q. 75.00 (Nivel Pre-primario y Primario)
Q 50.00 a Q. 300.00 (Nivel Básico).
Mensualidades: complemento al salario de maestros, refacción, mantenimiento, computación, seguridad privada Q40.00 (Nivel Pre-primario y Primario)
  Q 50.00 (Nivel básico)
 Q 150.00 (Nivel diversificado)
Compra de útiles
Q150.00 (Lista de útiles de Pre-primaria)
  Q 250.00 (Lista de útiles Nivel Primaria)
 Q 709.00 a Q1,550.00 (Útiles y libros Básicos)
 Q 510.00 a Q705.00 (Útiles y libros Diversificado)
Uniformes de diario/educación físicaQ 90.00 a Q130.00
Cobros por exámenes, por excursión, manualidades, disfraces, eventos como graduaciones, marchas, graduaciones de preparatoria, de sexto grado, de tercero básico, de diversificado Q 10.00 a Q. 75.00 salidas extra-aula
  Q 50.00 a Q300.00 acto de graduación




Fuente: Movimiento Cuarto Mundo, 2014.
Las familias que tienen a sus hijos en primaria tienen que invertir en el primer mes del ciclo escolar Q.450.00 por cada hija/o, y en básicos un aproximado de Q.1, 400.00 por cada hija/o. Estos gastos tienen que ver con compra de útiles escolares, uniformes y el pago de las “colaboraciones voluntarias”. Estas cantidades resultan casi imposibles de asumir para las familias más pobres, lo cual imposibilita el acceso de sus hijos a la educación, o bien les obliga a elegir a quién mandan a estudiar y a quién no.
Según el Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011-2012 del PNUD, el 62% de la población vive en pobreza media, y el 30% en pobreza extrema. El ingreso para una persona (a veces para toda una familia) que vive en condición de pobreza extrema es aproximadamente de Q600 al mes. Por lo tanto, los Q450.00 requeridos por cada hija/o en el primer mes del ciclo escolar representan el 75% del ingreso de una persona en pobreza extrema. Poder realizar estos gastos para algunas familias se vuelve casi imposible, más cuando se tienen que mandar a varios niños a estudiar. Esto ocasiona que se viole el derecho a la educación, al no poder ser accesible por limitaciones económicas.
Si con gran esfuerzo logran superar estos obstáculos, la gratuidad de la educación sigue haciéndose menos evidente. Los centros educativos piden “contribuciones voluntarias” a lo largo del año para: excursiones y/o actividades recreativas -de las cuales algunas son obligatorias y su inasistencia afecta negativamente la nota de los estudiantes-, fotocopias de los exámenes, pago de mensualidades (a nivel de la educación básica), etc.
A esto se suma el dinero que tienen que gastar para hacer tareas e investigaciones en internet cuando en muchas escuelas no se enseña computación ni se cuenta con una biblioteca cercana para realizar las investigaciones; en algunos casos realizar gastos en pasajes para el traslado hacia los centros educativos; refacciones, etc.
Todos los gastos mencionados hacen que, aunque algunos estudiantes logren entrar, luego no puedan continuar y terminen, finalmente, fuera del sistema educativo. En otros términos: el Estado sigue incumpliendo un derecho básico para niñas, niños y jóvenes como es el acceso a la educación gratuita.
Educación de calidad y universal
Si bien la gratuidad de la educación, así como su calidad y el acceso universal a la misma, están consagradas en la Constitución de la República, el hecho es que la situación imperante lleva a muchas familias a enviar a sus hijas/os a instituciones privadas, a partir de la insistente prédica que identifica lo privado como de alta calidad, y lo público como mediocre. Situación ésta que termina negando el principio básico de la gratuidad educativa, e impidiendo que una alta cantidad de niñas, niños y adolescentes sean así objeto de violación a su derecho a la educación.
Del mismo modo, la precariedad presupuestaria y la falta de voluntad política de mantener un sistema educativo competente por parte del Estado, hace que el servicio brindado sea deficiente, con pocos días de clases, con falta de planificación y con carencias que van en detrimento del derecho a educarse, negándosele ese derecho en especial a las mujeres.
Conclusión
No es cierto, en modo alguno, que el Estado falle en su objetivo final. Lo que el proyecto de la clase dominante desea es un país con mano de obra barata, desorganizada, atontada (¿por eso se consumirá tanto alcohol?). Una clase trabajadora apta para mover la industria básica de la que vive esa clase dominante: cultivos para la exportación (azúcar, palma africana, café), que no proteste, asustada. Si esa clase trabajadora (la mayoría del país) vive en la ignorancia, excluida, sin posibilidades, teniendo el viaje “de mojado” a Estados Unidos como una opción (11% del PBI lo aportan las remesas), el Estado se desentiende.
Y casualmente todo eso (la exclusión, la pobreza, el embrutecimiento) es lo que realmente sucede: ¿por qué el Estado contrainsurgente pudo funcionar tan acompasadamente y para la educación nunca hay recursos?
Quizá es hora de ir pensando en otro tipo de Estado. No se trata de personas, del funcionario de turno, de personalidades del presidente, de los ministros o de los diputados, que son más o menos corruptos. ¡Es una cuestión de base, estructural! Este Estado no sirve a las mayorías populares, definitivamente.