Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

domingo, 26 de septiembre de 2010

ALEPH: Ahora o nunca

CAROLINA ESCOBAR SARTI
No hay respuestas simples a problemas complejos. En el caso de la Usac, tema que rebasa los tradicionales de sobremesa, hay mucho en juego. Por ello no podemos irnos de manera simplista a pobres argumentos de “bandos” o a cuestiones, siempre subjetivas, de obediencia y rebeldía. Nadie duda que muchas personas se ven afectadas por lo que está sucediendo hoy en la tricentenaria, pero es innegable que muchas más se verán afectadas si las cosas siguen como hasta ahora y no hay una intención de cambio radical en esa institución.

Será un país, con todo y su futuro, el que resentirá que no se aborde la reforma de nuestra única universidad pública desde la inteligencia, la voluntad y la ética. Una formación humanística supone formar sujetos críticos, que nada tienen que ver con los sujetos violentos que han hecho que, por unos, se estigmatice a todos. Un lugar donde no se profundiza en los aspectos éticos, lógicos, epistemológicos, estéticos, históricos y políticos de cualquier disciplina en el contexto de un país como Guatemala, puede llamarse como quiera, menos universidad. Por otra parte, el conflicto armado nos partió por la mitad, separó a hermanos, descabezó a los movimientos sociales, estudiantiles, académicos y políticos, y nos dejó dos legados indiscutibles: la polarización y la impunidad. Ambos, generadores de buena parte de la violencia actual. 

La Universidad de San Carlos, en su estatuto de modernidad, redactado en 1945, define bien su horizonte: su condición democrática, su misión de difundir cultura, la investigación y extensión, y el rectorado de la enseñanza superior del Estado. Todo ello, sustentado en un principio de autonomía. Las cosas se han complicado en el camino, por el conflicto armado, por las nuevas definiciones neoliberales de Universidad que han despojado del humano al ser humano, y por la incrustación de las mafias políticas y del crimen organizado en toda la sociedad, universidad incluida. El proceso que se vive hoy documenta una cadena de abusos e ilegalidades de parte de las mismas autoridades, y da vergüenza ajena saber que en esas manos está la juventud sancarlista.

Esta es una oportunidad histórica para la Universidad y para el país. Que el conflicto que protagonizan los estudiantes del EPA (Estudiantes por la Autonomía) y un desprestigiado CSU (Consejo Superior Universitario) demore lo que tenga que demorarse en su resolución, para que dé inicio un proceso verdadero de Reforma Universitaria. La resistencia pacífica es una de las pocas rutas de presión que van quedando en Guatemala, cuando no se está en el poder. ¿Unos meses sin U valen más que la definición del futuro de la educación superior del país? Esta es una lucha por la autonomía, que es un principio esencial, y significa la definición de una postura política trascendental para el país.

Se dice entre políticos que después de la Corte de Constitucionalidad (CC), solo la corte celestial. ¿Pero, quién cuestiona a la CC cuando, en el 2007, resuelve a favor de 13 profesores de Agronomía que piden excluir el voto de los estudiantes para la elección de vocales de las Juntas Directivas, ejercicio que venía dando cumplimiento a la Ley Orgánica de la Usac desde hace 65 años? ¿Quién, si no el CSU, se hizo cómplice de tan irregular disposición y procedimiento? ¿Dónde queda la autonomía de la Usac en todo esto?

El problema de hoy surge por el hartazgo de muchos estudiantes, pero básicamente por el abuso de las autoridades universitarias. Pero no es el problema medular, ya que la crisis es mucho más profunda y recoge vicios y lastres pasados. En esta intención de recuperar un país por rutas de la conciencia y la paz, estamos con quienes no se quieren cambiar de collar, sino dejar de ser perros.

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