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domingo, 5 de febrero de 2017

Prohibiciones de Trump a migrantes irritan a empresas tecnológicas


By Gonzalo Monterrosa
Es paradójico que una red social que muchos dicen que está por desaparecer puede influir tanto en el mundo. Ésta tiene millones de usuarios, todo el mundo la conoce, todos están al pendiente de lo que ahí se dice y sin embargo –dicen– podría ser rematada.

La red social en cuestión es Twitter. Y gracias a los tuits de Donald Trump, todos están al pendiente y sus comentarios retumban en México y son capaces de hacer que el precio del dólar suba o baje. Y la red social entra en efervescencia con lo que los usuarios mexicanos le responden. Algo inédito, pues los miembros de las áreas diplomáticas de ambos países son simplemente espectadores.
Hasta el empresario Carlos Slim ironizó la situación. Primero diciendo que él no usa Twitter; y segundo, que es ridículo que se mantenga una “conversación” entre los presidentes de México y Estados Unidos por esta vía.
Otra aplicación que salió raspada por la llegada de Trump a la Casa Blanca fue Uber, empresa que ofrece servicio de auto con chofer a sus usuarios y por dos situaciones distintas. Una, el mundo se enteró que el director general de Uber, Travis Kalanick, es asesor de Trump. Las redes sociales explotaron en críticas por ello. Él dijo que en su siguiente reunión con Donald Trump le haría saber de los problemas que podría causar la reciente prohibición de ingreso a Estados Unidos de ciudadanos de Siria, Libia, Irak, Irán, Sudán, Somalia y Yemen; todos, países musulmanes. Se lo plantearía la próxima reunión del grupo asesor de negocios. Eso no cambió la opinión de los cibernautas quienes consideran como gran parte del Mundo, que es repudiable trabajar o apoyar de alguna manera al nuevo presidente de Estados Unidos.
Lo que también afectó la imagen de Uber fue que en el aeropuerto John Fitzgerald Kennedy (JFK), en la ciudad de Nueva York, se realizaron protestas en contra de la orden ejecutiva que también prohíbe la entrada a refugiados. La exigencia fue que se dejara entrar a las personas que tenían sus documentos en regla, muchos de ellos hasta con su green card o residencia. La asociación de taxistas del lugar, New York Taxi Workers Alliance, se unió y en protesta realizó un paro de servicios durante una hora. Sin embargo la cuenta de Twitter de Uber en Nueva York anunciaba que el rango de precios dinámico no se activaría en la zona del aeropuerto y pedía paciencia.
Dicho anuncio fue interpretado como un vulgar intento de obtener una ganancia económica sin importar las circunstancias sociales del país. Lo acusaron de “rompehuelgas”.
Apoyada por diversos actores y actrices, la etiqueta o hashtag #DeleteUber  que pedía eliminar la aplicación de la compañía de los dispositivos comenzó a posicionarse. Después la compañía de transporte de pasajeros quiso calmar las aguas y publicó mensajes diciendo que apoyaba el movimiento, que muchos de sus conductores eran de alguno de los países afectados y que los apoyaría y que además compensaría a sus conductores que al estar de vacaciones no pudieran volver… Pero son las redes sociales: no es fácil borrar tus huellas, menos cuando en un instante te hiciste la imagen de enemigo.
Otra reacción en contra de la ley ejecutiva contra extranjeros y musulmanes se dio en muchas de las grandes empresas de Silicon Valley, quienes tienen entre sus integrantes y fundadores a personas que son hijos de inmigrantes y precisamente de algunos de los países listados. Tim Cook, director de Apple, dijo que la compañía no existiría sin los migrantes (el padre de Steve Jobs llegó precisamente de Siria); Mark Zukerberg, fundador de Facebook, ha dicho que su país es de migrantes y está muy preocupado; Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft y de origen indio, también ha mostrado su molestia. Otras empresas afectadas serían Coca-Cola, Dior, Novartis, Nissan, Nokia, Pepsico, entre otras. Uno de los fundadores de Google, Sergey Brin, nacido en Rusia cuando existía la Unión Soviética, ha mostrado su indignación y la empresa ha realizado donaciones millonarias a organizaciones que lucharán legalmente contra las nuevas disposiciones.
También el director de cine iraní Asghar Farhadi, quizá no pueda asistir a la entrega de los premios Oscar donde está nominado, lo que dará una tribuna aún mayor en contra de las políticas de Trump.
Gonzalo Monterrosa