Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

miércoles, 22 de febrero de 2017

OTAN de la Cultura y los Mass Media


Imágenes integradas 1

Invadidos, explotados y desinformados… pero entretenidos.
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Centro Universitario Sean MacBride
              Hay una versión Cultural y Mass Media de la Organización del Tratado Atlántico Norte compuesta por alianzas estratégicas, entre monopolios diversos, bajo un plan bélico orientado -también- a la manipulación de las cabezas, las emociones y los imaginarios. Y salen por la “tele”.  Se trata de implantar división y odio, conflictos religiosos, lingüísticos, exclusión y racismo en todas modalidades, es su receta añeja para explotar a los pueblos y anestesiarlos. El negocio consiste en mantener una fuerza dúctil, especializada en respuesta rápida y ubicua para destruir o criminalizar todo aquello que se le antoje. Alienación del Atlántico Norte desparramada por todo el orbe. Nos cuesta muy cara.   
              Si, por ejemplo, se trata de acusar a Rusia, los ocho estados miembros de la OTAN (EEUU, Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Reino Unido) tendrán a su disposición redes de TV, radio, prensa y “redes sociales” aceitados permanentemente para justificar, ante los ojos de su “opinión pública”, cualquier barbaridad en nombre de la “paz” o del “orden” internacional. Eso quieren ahora exportarlo a Latinoamérica bajo control directo de los intereses mercantiles militares. Algunos están felices en Israel y en Colombia.
              Los imperios, en su fase actual, para impulsar una salida a los ahogos de su crisis de sobreproducción, no sólo desarrollan bases económicas. El tufo militarista que se desliza en lamoral burguesa con identidad OTAN, expresa las formas imperiales de expandir el capitalismoamante de la guerra rentable contra todo mundo. Sus jilgueros más cantarines están en la dictadura bancaria y en la prensa, cargadas de petulantes dispuestos a calcinar la realidad con saliva de opinadores serviles a las propinas de la casa blanca. Si hacen falta nombres tenemos muchos. 
              Hay consorcios mediáticos trasnacionales arrodillados ante la OTAN para celebrarle sus locuras militares en nuestras propia narices. Hacen pasar su ética macabra como moral diplomática necesaria para aplicarla contra los más débiles pero disfrazándolos mediáticamente de “terroristas”. Estados Unidos adueñado de la Unión Europea, con su OTAN mediática dirige el exterminio de los incomodos. Libia, Siria, Yemen, Irak, Ucrania, Cuba, Venezuela. Ecuador, Bolivia…
              Los “servicios de inteligencia” impulsan, con sus “métodos” y “estímulos”, canales de TV, medios de todo tipo y comentaristas, para adulterar los valores nacionales, alentar el consumismo, sembrar odio, inyectar miedo y criminalizar líderes sociales. ¡Han falsificado escenas bélicas filmadas exprofeso para desmoralizar a los pueblos! Han linchado mediáticamente a “Dios y María Santísima”… Y eso no ha ocurrido sólo en “zonas de conflicto” europeas, está ocurriendo en todo el mundo. Televisa, Globovisión, Clarín, O´Globo, por ejemplo.
              Centenares de recursos mediáticos operan en Siria como en Santiago de Chile bajo la misma onda castrense. Hay edificios armados -exclusivamente- que operan como arietes de la venganza burguesa contra todo lo que suene a pueblos en rebeldía. Los “hackers” provistos con equipos de visión espía penetran por doquier (Estilo Obama) para operar sin cansancio con la misma lógica de la OTAN pero disfrazados como “defensores de la libertad de expresión”. Mientras, por ejemplo, suspenden con decretos leyes y reglamentos especializados en Medios de Comunicación. La Guerra Mediática Global con el método OTAN ha puesto el mundo partas arriba. Mientras tanto crece el asesinato de periodistas (México, Honduras…) y los que sobreviven lo hacen a la intemperie, sin condiciones adecuadas para la autodefensa. Quienes tienen iniciativa de informar la verdad sobre el malestar social, y sus luchas, está en peligro.
Setenta y dos periodistas han perecido en los últimos seis meses de este año.
              ¿Exageramos? Un botón de muestra. En enero de 1955, en el Palacio de Chaillot de París, se reunió el “Comité de Cultura e Información Pública de la OTAN” y crearon ¡El “Festival de la Canción Eurovisión”!. Así de claro. Además de diseñar una agenda de “ideas” para desarrollar “relaciones culturales” entre las naciones que luego serían sometidas al negocio de la Guerra. Para eso era indispensable una alianza entre dueños de televisoras europeas. Crearon su mapa tecnológico estratégico y su “plataforma” disfrazada de “entretenimiento”. El primer “Festival” debía realizarse en abril de 1956.
              La OTAN se armó con un escuadrón de comunicación a gran escala. Millones de personas, en todo el mundo, uniformaron su mirada y sus sentimientos bajo una sola bandera del espectáculo invisibilizador de las invasiones y sus campos de la muerte.  Aplausos a rabiar, farándula a discreción, premios con glamur y revistas del corazón. Todo a la vista en los más de 23.000 documentos desclasificados.
              La OTAN, cultural y mediática, teje el tapete debajo del cual esconde a los muertos que fabrica. Las des-información tiene historia como en Somalia y Ruanda sin haber tenido, estas y todas, una intervención ética seria. Hasta que apareció en 1980 el Informe MacBride que fue congelado inmediatamente. Hoy seguimos padeciendo, entre muchos otros, el un ataque mediático llamado CNN coparticipe de, por ejemplo, el “espectacular” linchamiento de Sadam Husein con sus inexistentes “Armas de Destrucción Masiva” con gran “rating”
              El método OTAN para desfigurar la opinión pública no es invencible. Lo han demostrado Fidel Castro, Hugo Chávez y los pueblos que se sostienen en lucha. En ellos radica una miríada de fortalezas aunque la OTAN lleve a cabo operaciones difíciles de interceptar y contrarrestar. Sus grupos de operaciones mediáticas o psicológicas con “Big Data” son los “medios”. Eso debe entenderse y los pueblos están llamados a la emancipación Cultural y Comunicacional a corto plazo, desde las bases, ganando la guerra semiótica, la disputa por la opinión pública y la nueva Cultura y Comunicación Revolucionaria que nos urge. 

Bolivia: Se derrumba la mentira que hizo perder el referendo a Evo Morales (+ Video)


Más de 6,5 millones de votantes fueron llamados a acudir a las urnas. Foto: EFE

Más de 6,5 millones de votantes fueron llamados a acudir a las urnas. Foto: EFE
El 21 de febrero de 2016 se realizó en Bolivia un referendo para aprobar o no una reforma parcial de la Constitución de ese país que contemplaba una cuarta postulación de Evo Morales a la Presidencia.
La propuesta, hecha por los movimientos sociales, buscaba permitir la reelección del primer mandatario y del vicepresidente Álvaro García Linera para el período 2020-2025.
Sin embargo, el No resultó ganador con 51,31 por ciento de los votos, según el informe del Tribunal Supremo Electoral (TSE).
Más de 6,5 millones de votantes fueron llamados a acudir a las urnas en medio de una campaña calificada como sucia por el Ejecutivo boliviano que tuvo como intención opacar los logros de 10 años de gestión del primer presidente indígena del país.

Campaña sucia de la oposición

Aunque sectores de la derecha boliviana manejaron como matriz que “el pueblo” dijo No a una nueva postulación, no destacan que el 49 por ciento restante votó por el Sí. Evo Morales venía de ganar con 54 por ciento de los votos en las elecciones de 2014.
La campaña de desprestigio contra el presidente Morales fue orquestada por la oposición. Algunos medios de comunicación se encargaron de replicar noticias falsas que circularon por las redes sociales para promover el “no” al referendo constitucional.
El mismo mandatario denunció la campaña de acoso y difamación en su contra realizada en las redes sociales y advirtió que fue una maniobra de la oposición para mentir a la población.
“Los opositores solo incitan a mentir mediante las redes sociales. Todo por Bolivia, por la dignidad, la igualdad hay que soportar eso, hay que aguantar eso. Por Bolivia vamos a seguir soportando”, resaltó el mandatario en una entrevista en radio Kausachun Coca en esa oportunidad.

¿Cuál fue la estrategia?

Una mujer, vinculada sentimentalmente al presidente boliviano Evo Morales en 2007, hizo aparecer un presunto hijo de ambos; el nexo le permitía gozar de favores de poder. Posteriormente se descubrió que ni el hijo ni la corrupción existieron.
El exjefe de los servicios de inteligencia bolivianos a principios de la década de los 90, Carlos Valverde, devenido periodista, fervorosamente opuesto a Morales y su Gobierno progresista, salió a la luz pública para denunciar, días antes del plebiscito, que el gobernante había tenido un hijo fruto de una relación con la señora Gabriela Zapata y que ella traficaba influencias, en virtud de aquello, y que hasta servía contratos de una empresa china con el Estado”, destaca una nota de prensa de ABI.
Investigaciones demostraron que Zapata mintió sobre el supuesto hijo que tuvo con el mandatario boliviano. En una entrevista publicada este lunes en los principales medios bolivianos, Zapata reconoció que Samuel Doria Medina, y su abogado, Eduardo León, la utilizaron para fomentar la mentira sobre el jefe de Estado.
De igual forma, Zapata reveló que le prepararon un libreto que debía repetir durante su comparecencia en la Asamblea Legislativa. Asimismo, afirmó la inexistencia de conversaciones con el entonces ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, a quien dijo no conocer personalmente.

Contra el Día de la Mentira

Movimientos sociales de Bolivia realizan una movilización este martes para celebrar el primer aniversario del referendo del 21F y a favor de la postulación de Evo Morales como candidato en 2019.
“Convocamos y ratificamos la concentración contra el Día de la Mentira, por el desagravio y la defensa de la democracia”, dijo el secretario ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Feliciano Vegamonte, en conferencia de prensa.
(Con información de Telesur)

La academia indigenista, ¿es ingenua de su función sociopolítica?



El indigenismo como corriente sociopolítica consiste en la defensa que se hace del indígena vencido frente a sus vencedores. Esta corriente posiblemente nació, a inicios del siglo XVI, con los frailes dominicos Antonio Montesinos y Bartolomé de las Casas, defensores de indígenas.
Los indigenistas, sean blancos o con fenotipos y ropaje indígena, no necesariamente buscaban, ni buscan, la liberación u autodeterminación de los pueblos indígenas. En muchos casos, por sus dispositivos paternalistas, miran en el indígena a un “vencido para siempre”, incapaz de ser sujetos de su historia, de tener voz y decisiones propias. Para el indigenista el indígena es un sujeto de caridad que inexplicablemente porta una idílica herencia comunal que se debe salvaguardar.
En la segunda mitad del pasado siglo, ante la evidente complicidad de los indigenistas con el sistema de dominación, emergió la corriente indianista basada en los idearios teórico políticos del legendarios binomio Túpac Katari-Bartolina Sisa.
El indianismo plantea la liberación y autodeterminación de los pueblos indígenas como sujetos y actores de sus propias historias.
El o la indianista no opta por el indígena, sino es un indígena que ha resistido a la domesticación cultural y política del sistema hegemónico. Que ha despertado y despierta (aguijonea) a sus hermanos y hermanas desde las comunidades con perspectivas plurinacionales, pluriregionales y globales, hacia su liberación como pueblos.
Mientras los indigenistas (académicos o no) se enorgullecen de ser apolíticos (sin organización política), los indianistas promueven caminos sociopolíticos como herramientas de lucha y disputa colectiva por el poder. Conviven en sus comunidades impulsando procesos de decolonización.
La academia de ropaje indígena como recurso para la despolitización de los movimientos indígena campesinos
Ante los simultáneos e imparables procesos de resistencias territoriales que el sistema capitalista neoliberal está activando en los pueblos indígenas, los agentes del sistema-mundo-occidental ensayan todos los métodos posibles para desmovilizar y evitar “se repitan fenómenos sociopolíticos de Bolivia y Ecuador” en otros país latinoamericanos.
Promueve becas de estudios en el extranjero para indígenas “victimizadas”. Los reúnen en programas doctorales “especializados” en estudios indígenas. Luego de titularlos y promoverlos como “nuevos intelectuales indígenas cualificados”, los contrata como consultores y/o conferencistas.
Con dichas insignias de poder (títulos y consultorías), los indigenistas reingresan a las comunidades y pueblos indígenas en resistencia para anunciar el mensaje salvífico del nuevo adoctrinamiento: “Nosotros como auténticas comunidades indígenas, no debemos meternos en política. No necesitamos participar/disputar el poder político nacional... Somos apolíticos. No somos de ni de la derecha, ni de la izquierda. Somos seres superiores. Estamos por encima de la política”.
Con este mensaje, el agente indigenista termina desmovilizando y despolitizando a las comunidades indígenas en resistencia. En especial cuando algunos dirigentes/lideres comunitarios conoce/gusta de los viajes, desayunos o almuerzos pagados en los hoteles…
Ataque indigenista contra cualquier intento de la consolidación de incómodos gobiernos “progresistas”
Los indigenistas, sean como becarios o como consultores, organizan y participan en congresos, foros y diálogos sobre pueblos indígenas, incluso llevándose consigo a algunos “dirigentes” indígenas, como “evidencia creíble” de su espiche, y propagan la elucubrada idea académica de: “Los pueblos y comunidades indígenas no necesitamos del Estado”. “Las comunidades indígenas somos de origen milenario, y superiores al Estado”, por tanto “no estamos de acuerdo con ninguna propuesta de construcción o refundación del Estado, mucho menos de Estados Plurinacionales, porque no es nuestra idea”. “Esas ideas de refundación o fundación del Estado Plurinacional son intromisiones de ideas de gobiernos corruptos de Bolivia y de Ecuador”, suelen repetir.
Y, para afinar el ataque a los incómodos gobiernos progresistas propagan falacias como: “Evo Morales es un gobierno corrupto y dictador”. “Los gobiernos progresistas mataron a los movimientos sociales y son enemigos de las comunidades organizadas” “En los gobiernos progresistas no hay, ni libertad de organización, ni libertad de opinión” “Los gobiernos progresistas son malos ejemplos que debemos evitar”…
Así azuzan a sus lectores y auditorios desde testeras académicas internacionales integradas por indigenistas también becados o consultores provenientes incluso de los países de gobiernos progresistas.
Caso patético es lo que ocurre con muchos estudiantes y ex estudiantes del doctorado que dirige la Sra. Raquel Gutiérrez (ex pareja sentimental del actual Vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera) que hipnotizó a muchos indigenistas con su investigación sobre “entramados comunitarios autogestionarios en Bolivia”. Así resurgieron las y los comunalistas que ahora ven idílicas e intangibles “tramas comunales” por todas partes de Latinoamérica indígena.
“Teorización” idílica de la comunalidad indígena como recurso para desactivar cualquier intento de construcción genuina de estados soberanos.
A las anteriores consignas, se suma el slogan de: “Las comunidades indígenas fuimos y seremos esencialmente comunidades armoniosas autogestionarias. No necesitamos de ninguna estructura estatal o supra estatal”.
Estas son, aunque el lector no lo crea, algunas conclusiones de tesis doctorales que hacen feeling con las nuevas prioridades financieras de la cooperación y con algunas tácticas de las corporaciones transnacionales toreadas por gobiernos progresistas y/o resistencias locales.
Al capital del sistema-mundo-occidental le conviene la comunalización atomizada de los incómodos indígenas que viven en áreas de su interés geográfico. Mucho más si éstas son “apolíticas”.
A muchos dirigentes indígenas les motiva que los presenten y paseen en eventos internacionales como representes de “de la idílica reserva social, moral y ecológica” de la humanidad. Aunque en los hechos, ellos y nosotros, sabemos que los indígenas no somos ni dioses, ni demonios, sino sólo humanos. Humanos con huellas ecológicas, y también configurados por el capitalismo colonial que nos habita aún. Eso sí, con sueños por mundos mejores, en muchos casos.
Pero, esos sueños de mundos nuevos (Sumaj Kawsay, decimos en quechua) se construyen peldaño a peldaño con procesos de organización, concientización, movilización y construcción de nuevas relaciones de poder. De abajo hacia arriba.
Los folclorismos “apolíticos” o “antiestatales” de las comunalidades o de las nostálgicas identidades del “buen salvaje”, son idealizaciones socioantropológicos con fines de perpetuar la permanente colonización de los pueblos y sus territorios.
No podemos decir que defendemos el agua o la vida en la comunidad, y al mismo tiempo promover la despolitización o antiestatalidad en las comunidades. Esto no es lo que exactamente plantean John Holloway, Boaventura de Sousa o José Carlos Mariátegui. Hará bien releer las persuasiones que, en el pasado siglo, hiciera Guillermo Bonfil Batalla a los indigenistas.
La Vida y el sistema tierra están en riesgo. No hay tiempo para utilizar como escalera “novedosas” modas literarias para el seelfie o sólo para “subir”, luego patear la escalera, y así evitar que el resto de indígenas también “suban”, porque no hay “huesos”, ni espacio, para todos en el banquete neoliberal. 

Los futuros líderes


Las debilidades del sistema marginan y condenan a la niñez 
Imagine que nació en donde la mayoría de niñas y niños aterrizan en este planeta: una choza humilde con piso de tierra y un techo que cada invierno sale volando. Unos padres frustrados, cansados y carentes de las herramientas educativas capaces de ofrecerle una salida a sus múltiples problemas. Un sistema de gobierno orientado a favorecer a un grupo pequeño de políticos y empresarios cuyos objetivos están cada vez más alejados de las urgentes necesidades suyas y de su núcleo familiar.
Sus requerimientos de alimentación, vestuario y atención sanitaria, obviamente, serán insatisfechos y, al haber nacido de una madre malnutrida y sin idea alguna sobre los pasos necesarios para llevar adelante una crianza adecuada, sus opciones de salir bien librado de esa primera etapa de su vida son bastante escasas. Pero supongamos que ya pasó ese valladar y tiene edad para asistir a la escuela. En su vecindario, asentamiento, caserío o como se llame el sitio en donde vive, ese lujo no existe. Para recibir clases deberá emprender una larga caminata afrontando riesgos desconocidos, como sufrir un accidente o ser capturado por alguna de las numerosas bandas delictivas dedicadas al tráfico de personas.
Al llegar a la escuela -de haber tenido la fortuna de superar el temor y la travesía- se encuentra con un escenario nuevo, un espacio parecido a su propio hogar: piso de tierra, techo volátil. Una maestra o maestro impotente para satisfacer, dada la pobreza de recursos didácticos, las necesidades de un alumnado lleno de expectativas. Y así pasan los años de una niñez considerada en cada período de campaña "el futuro de la Patria", "la esperanza del porvenir", "la nueva generación de líderes".
Esta "nueva generación de líderes ", sin embargo, ya ha perdido un alto porcentaje de su potencial intelectual y físico debido a la falta de una correcta alimentación desde el momento de la concepción. Los nutrientes indispensables para el desarrollo de su cerebro, músculos y huesos no figuran en la frugal dieta a la cual se acostumbró su pequeño cuerpo, un menú reducido de acuerdo a las escasas posibilidades económicas, agravado por falta de información sobre nutrición y un ambiente poco propicio en términos de higiene y sanidad. Este cuadro ya tiene nombre, se llama "desnutrición crónica" y también ha sido profusamente analizado y publicado en sesudos informes de expertos contratados por poderosas organizaciones. También se refleja en una estadística que aumenta cada año a pesar de los "importantes avances" publicitados por los diversos ministerios e instituciones creadas ad hoc.
Imagine ahora cómo un país, cuya joven población sufre semejante abuso, podría algún día alcanzar el desarrollo. No hay que ser tan ambicioso y esperar un desarrollo tipo europeo, eso ni pensarlo. Quizás, aspirar a un desarrollo modesto capaz de proporcionar un bienestar mínimo al grueso de la niñez y juventud, con énfasis en la satisfacción de sus necesidades nutricionales y educativas. Nada imposible para una sociedad consciente y responsable, con visión suficiente como para comprender en dónde están sus prioridades.
El drama de la niñez y la juventud no tiene visos de terminar en países gobernados por una casta de políticos, cuya consigna es sacar el máximo provecho del poder para afianzar los privilegios de sus financistas y así asegurar el futuro económico de sus próximas generaciones. En tanto sea ese el objetivo y no exista una visión de nación con la voluntad firme de cambiar esa perspectiva, el colapso general será inevitable.

“Un medio de comunicación no siempre puede ser neutral o imparcial”


Radio Sucumbíos, emisora comunitaria, popular y educativa cumple 25 años abordando en sus transmisiones diversas problemáticas sociales
Noticias Aliadas

En Nueva Loja, capital de la nororiental provincia de Sucumbíos, al lado de la entrada principal de Radio Sucumbíos, frente a un pequeño jardín, se encuentra un colorido gran mural con siete rostros, incluyendo cinco de las etnias nativas (kichwa, siekopai, cofán, shuar, siona), uno afro y otro que representa a los campesinos mestizos. El mural muestra el sentido de la filosofía y el objetivo de la emisora: “Trabajamos por la interculturalidad”.
La radio vio la luz en 1992 por impulso de Mons. Gonzalo López Marañón, en ese entonces vicario apostólico de esa provincia. Era una época en que Sucumbíos tenía pocas vías de comunicación y sus habitantes —indígenas y gentes venidas de fuera— escasas posibilidades de contacto.
A través de los años mucho ha cambiado. La economía petrolera ha transformado —a menudo para peor— toda la región amazónica. Hoy existen en la provincia unas 30 emisoras, pero Radio Sucumbíos cubre un territorio más amplio que las competidoras. Es parte de las redes de ALER (Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica) y CORAPE (Coordinadora de Medios Comunitarios Populares y Educativos del Ecuador), en las que confluyen muchas emisoras que comparten tres características: son comunitarias, son populares, son educativas. Este año la radio del Vicariato cumple 25 años de satisfacciones pero también de conflictos amargos.
Marilú Capa Galarza, periodista, coordinadora de información y conductora del radioperiódico “El Comunicador” es la guía en la visita al local de la emisora. En el área de prensa están apuntadas en una gran pizarra las tareas de la semana; en una habitación contigua otra pizarra muestra la lista de entrevistas. En Radio Sucumbíos trabajan en total 14 personas, pero hasta hace pocos años eran 23.
“Somos tres periodistas más otros dos colaboradores en los cantones vecinos de Shushufindi y Orellana”, cuenta.
La radio de la gente
  En una pared cuelgan decenas de fotos y Capa, con paciencia, menciona las más significativas.
“Esta radio no nos pertenece a nosotros: es una radio de la gente. Lo demuestra el hecho de que en todos los conflictos que hemos tenido la ciudadanía nos ha defendido”, comenta, mientras se dirige a los grandes archivos donde se guardan, en perfecto orden, discos de vinilo, CD, cintas VHS, casetes, instrumentos técnicos ya obsoletos.
En un estudio de grabación está trabajando Pilar Guarnizo, conductora de “Rostros y Rastros”, un programa sabatino.
“Hablamos de personajes de la historia y de personas de hoy que han realizado una importante labor en el campo de los derechos humanos y la defensa del medio ambiente. En esencia, es una transmisión educativa”, explica Guarnizo.
En otro estudio se está transmitiendo “La Trocha”, un programa de entretenimiento que conduce Miguel Ángel Rosero, quien desborda energía y entusiasmo.
Al lado de la consola se destaca un cartel en kichwa: “Alli Shamushka Kai Anki Sucumbiosma” o “Bienvenido a Radio Sucumbíos”. La investigación de la interculturalidad es sin duda un punto meritorio de esta emisora de Nueva Loja.
Germán Tapuy es un joven indígena que se ocupa del programa en kichwa llamado Jatarishunchik (Levantémonos) que se transmite de lunes a sábado de 4:00 am a 5:30 am. “Abordo las cuestiones más diversas”, explica. “Todo lo que interesa a las cinco nacionalidades indígenas que viven en esta provincia”.
El fin de semana hay también un programa destinado al pueblo afroecuatoriano titulado “Voces y Jolgorio”, conducido por Antonia Guerrero. “Aunque sólo hay unos pocos miles de afrodescendientes [en la provincia], decidimos que era importante darles espacio también a ellos”, explica Capa.
“Somos una radio inclusiva”, confirma Amado Chávez, director de programación, quien también menciona su programa, “Machetes y Garabatos” en el que “tratamos cuestiones muy prácticas: cultivos agrícolas, ganadería, piscicultura”.
Lucha política y económica
  En octubre del 2010, cuando Mons. López se retiró tras haber alcanzado el límite de edad, el Vaticano lo reemplazó con el sacerdote argentino Rafael Ibarguren Schindler, miembro de la congregación ultraconservadora Los Heraldos del Evangelio, nombramiento que trajo caos y fuertes divisiones entre el clero y la población de esta provincia amazónica. Esto tuvo graves consecuencias también para Radio Sucumbíos.
La situación estalló con la toma de Radio Sucumbíos por la policía en mayo del 2011, que cobró de inmediato relevancia internacional. Después de varios sucesos y giros dramáticos, en noviembre del 2013 el papa Francisco puso fin al incidente con el nombramiento de un nuevo vicario apostólico, Mons. Celmo Lazzari.
Los difíciles sucesos vividos por la emisora entre finales del 2010 y principios del 2012 han permanecido impresos en la mente de Víctor Gómez Barragán, director de Radio Sucumbíos desde junio del 2015.
“Los Heraldos querían una radio que en lugar de seguir las marchas campesinas, las protestas civiles, las manifestaciones populares, las problemáticas de género, siguieran solamente las misas y transmitieran solamente oraciones. Es decir, no hablar de un Dios vivo que está en el campo, al lado de los pobres y los indígenas. Querían despedir a todo el personal y hacer la radio con sólo tres voluntarios”, cuenta.
La emisora ha resistido, pero el precio pagado ha sido muy alto. La lucha religiosa entre los Carmelitas Descalzos—reunidos en la llamada Iglesia de San Miguel de Sucumbíos (ISAMIS)— y Los Heraldos pronto se convirtió en lucha política y económica. Con facciones y divisiones, incluso entre familiares y amigos.
“Muchas de esas heridas todavía hoy no se curan”, admite Gómez, quien ahora sin embargo tiene otras preocupaciones. “Siempre hemos tenido que luchar con las dificultades económicas. Pero ahora la situación se ha agravado a causa de la crisis que, desde el 2015, se ha abatido sobre el país. La primera consecuencia ha sido la reducción de la publicidad procedente de entidades gubernamentales y empresas privadas. Además, dado que estamos situados en una zona petrolera, debido a la caída de los precios del crudo, muchas empresas locales han cerrado, el comercio ha disminuido y con ello también las inversiones publicitarias”.
“Se ha hecho muy difícil sostener un proyecto de comunicación como el que ofrece Radio Sucumbíos”, dice. “Si no llega el apoyo de algunas entidades no gubernamentales, sólo podremos sobrevivir con la reducción de personal y de programas. No queremos que esto suceda, porque nos transformaremos en una de tantas radios que ofrecen sólo música y algún que otro programa, sin ningún interés por las problemáticas sociales y comunitarias”.
Y se socavaría el lema que ha guiado a Radio Sucumbíos en estos primeros 25 años de vida: hacer periodismo con responsabilidad social.
“Si hay una fuga de petróleo, la denunciamos de inmediato. No nos comprometemos con el poder, sea político o económico. Un medio de comunicación no siempre puede ser neutral o imparcial. Cuando hay una violación de un derecho humano, cuando hay un desastre ambiental, debemos tomar partido. Y Radio Sucumbíos siempre se ha puesto del lado de la gente, de los campesinos, de los indígenas”.


 

La globalización, más allá y más acá de Donald Trump


La izquierda diario

Sobre los múltiples consensos y el liberalismo “progresista”. China, Vietnam, la ruta de las top y los movimientos en reversa. Apple, Boeing y los tamberos norteamericanos. ¿Reformar la globalización?

La defunción del nonato Tratado Transatlántico, el retiro de Estados Unidos del TPP, la –por ahora– comedia de Trump con Peña Nieto por el muro y el NAFTA, las medidas xenófobas promulgadas –luego frenadas por la Justicia– y las acaloradas discusiones sobre el “impuesto fronterizo”, hablan por sí solos tanto de los límites de la “globalización” como de los obstáculos para cercenarla. Señalamos desde esta columna que el choque entre “éxitos” y desventuras de la globalización dibujaba el terreno más escabroso que tendría que transitar el novel presidente norteamericano. Y, efectivamente, si Wall Street recibió su asunción con una cálida bienvenida superando la barrera de los 20 mil puntos, la firma del decreto que suspendía temporalmente el programa para aceptar refugiados y limitaba el ingreso de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, no tuvo igual acogida. Wall Street mostró su peor caída en un año. Es que Wall Street habla y en un sentido parece estarle diciendo a Trump que se cuide con el nivel arancelario para importaciones mexicanas y chinas… Discúlpesenos la digresión pero Trump también respondió decretando el inicio del proceso de revisión de la ley Dodd Frank –una regulación financiera débil implementada en 2010 por la administración Obama- y adelantó luego que anunciaría rebajas impositivas. Las bolsas volvieron a subir…Hay ahí un diálogo sintomático e imperdible.
En cuanto al decreto xenófobo, las estrellas chispeantes de Silicon Valey pero también Goldman Sachs –origen del flamante Secretario del Tesoro-, la Ford Motors, la General Electric, la Boeing, Nike y otras “no tecnológicas”, salieron inmediatamente a repudiarlo. Incluso las que como Ford están negociando a cuenta gotas sus planes de deslocalización empresaria, le están avisando a Trump que no se meta demasiado con la globalización –o por lo menos que no se pase de la raya. A causa del decreto, el CEO de Uber tuvo que renunciar a su cargo de asesor económico del gobierno mientras el mayor impulsor de los autos eléctricos prefirió permanecer dentro del consejo –del que entre otros también forman parte los directivos de las súper “globals” innovadoras Tesla, Space X, IBM y la cadena de ventas internacionales Wal-Mart Stores- para así poder influir en la opinión de Trump, según sus palabras…Los organismos y élites “globales” políticas y económicas internacionales incluyendo desde la ONU hasta Mutter Ángela –como retrató a Merkel hace no mucho tiempo el influyente semanario alemán Der Spiegel- jugaron su carta filantrópica defendiendo a refugiados y migrantes a quienes –de más no está recordar- dejan morir por miles a diario en las aguas del Mediterráneo, segregan en campos de concentración o –en el “mejor” de los casos- usan como mano de obra barata.
El asunto es que “globalización” y baratura de la mano de obra extranjera –cuestión para la cual la inmigración representa un potente símbolo- son aspectos inescindibles y resultan “la” sustancia mediante la cual el capital reestableció su dominio tras el fin de las condiciones excepcionales de los años de posguerra. Y esta sustancia es –nada más ni nada menos- que lo que hoy está en cuestión. Donald Trump es el símbolo más cabal de un proceso que durante los últimos 8 o 9 años fue perdiendo –moderadamente, hay que remarcarlo- su dinámica económica y que en ese curso fue horadando con mayor virulencia el pilar de los mecanismos políticos que le daban sustento. Este movimiento complejo reúne en la figura de Trump gran parte de los difíciles interrogantes sobre el derrotero próximo de la economía capitalista.
Sobre glorias y paradojas
Señalamos reiteradamente desde esta columna la dualidad entre éxito y fracaso del neoliberalismo que, en lo fundamental, puede distinguirse temporalmente. Para decirlo sintéticamente: la más amplia libertad al movimiento de capitales –incluida la conquista de nuevos espacios para la acumulación- y una “libertad” restringida y opresiva al movimiento de personas, acompañada del creciente retroceso de las condiciones de existencia de las clases trabajadoras de los países centrales, constituyó la esencia de las décadas de moderado crecimiento neoliberal que siguieron a la crisis de los años ’70. Este trípode que alentó la instauración de una nueva división mundial del trabajo y se erigió en garantía de continuidad del liderazgo norteamericano tras la ruptura del “pacto social” de posguerra, no estuvo exento de la creación de elementos de nuevos “consensos”. El lugar del crédito como estímulo al consumo, máscara del estancamiento salarial y pérdida de beneficios de amplias franjas de trabajadores en los países centrales –Estados Unidos es un paradigma- fue escalando posiciones.
La ilusión de la “democratización de las finanzas” alcanzó su máximo impulso con las hipotecas subprime en los años 2000. En paralelo, la inversión de capital se fue localizando en regiones y países que adquirían la fisonomía de “talleres industriales” como el Sudeste Asiático, México, la India y luego China y Europa del Este. En el mismo proceso en el que el capital foráneo usufructuaba altos estándares de explotación de la mano de obra, incorporaba a millones –muchos de los cuales pasaban de la miseria absoluta a un ingreso miserable- al mercado de trabajo y de consumo capitalista. Al calor de la industrialización de algunas regiones periféricas particulares surgieron tanto sectores de trabajadores especializados y mejor pagos, como nuevas clases medias numerosas que -como en los casos de China o México- tuvieron roles protagónicos en el desarrollo del proceso “consumista”. En síntesis crédito y consumo –como formas derivadas de un capital ficticio creciente- resultaron las estrellas más brillantes de las últimas décadas neoliberales, a la vez que la desigualdad crecía a ritmos desconocidos desde fines del siglo XIX.
Pero no sólo de raigambre económica fueron los elementos de lo que podría llamarse un “consenso” frágil. En un interesante artículo, la intelectual feminista estadounidense, Nancy Fraser, habla de un neoliberalismo “progresista” al que define como “alianza de las corrientes principales de los nuevos movimientos sociales (feminismo, antirracismo, multiculturalismo y derechos de los LGBTQ), por un lado, y, por el otro, sectores de negocios de gama alta ‘simbólica’ y sectores de servicios (Wall Street, Sylicon Valey y Hollywood).” Agrega Fraser que “En esta alianza las fuerzas progresistas se han unido efectivamente con las fuerzas del capitalismo cognitivo, especialmente la financiarización. Aunque maldita sea la gracia lo cierto es que las primeras prestan su carisma a este último.”
Quizás lo más significativo –al menos para el asunto que estamos tratando- resulte que el antirracismo –o la antidiscriminación, da igual- le haya “prestado su carisma" a aquellos cuyas ganancias se encuentran “ontológicamente” asociadas a la superexplotación –sujeta en múltiples oportunidades a prácticas aberrantes e incluso “ilegales”- de mano de obra extranjera tanto migrante como en su lugar de origen. Hoy las multinacionales cognitivas –y las que no lo son no tanto- están embanderando ese “carisma” para defender las bases de una producción “globalizada”, el secreto de su ascenso.
El desencanto
El asunto es que el armado de aquellos múltiples consensos neoliberales sufrió un shock tras la caída de Lehman y comenzó a hacer agua al calor de las débiles condiciones de recuperación que le siguieron. Como explicamos en diversas oportunidades no existió “tierra arrasada” durante el pos 2008 –cuestión que en parte se debió la puesta en escena de una relativa coordinación interestatal. La recuperación económica resultó lo suficientemente “sólida” como para aventar el fantasma de los años ’30 pero lo suficientemente débil –y este es el núcleo del “estancamiento secular”- como para demoler los frágiles consensos internos conquistados hasta entonces. En el curso de esos años la carroza se fue transformando en calabaza… el hechizo del crédito estaba roto y amplios sectores de las clases trabajadoras –fundamentalmente de los países centrales- empezaron a sentir el peso de las conquistas perdidas en décadas previas –incluyendo entre ellas, empleos de buena calidad.
Y ¿qué hay del “neoliberalismo progresista”? Dice bien Fraser que “la victoria de Trump no es solamente una revuelta contra las finanzas globales. Lo que sus votantes rechazaron no fue el neoliberalismo sin más, sino el neoliberalismo progresista.” Y se explica: “Clinton fue el principal ingeniero y portaestandarte de los ‘Nuevos Demócratas’ (…) en vez de la coalición del New Deal entre nuevos obreros industriales sindicalizados, afroamericanos y clases medias urbanas, Clinton forjó una nueva alianza de empresarios, suburbanitas, nuevos movimientos sociales y juventud.” Y agrega que “Durante todos los años en los que se abría un cráter tras otro en su industria manufacturera el país estaba animado y entretenido por una faramalla de ‘diversidad’, ‘empoderamiento’ y ‘no discriminación”. Y resulta que fue “Fue esa amalgama la que desecharon in toto los votantes de Trump (…) Para esas poblaciones, al daño de la desindustrialización se añadió el insulto del moralismo progresista que se acostumbró a considerarlos culturalmente atrasados. Rechazando la globalización, los votantes de Trump repudiaban también el liberalismo cosmopolita identificado con ella.”
Cabe agregar –otra vez- que aquella amalgama “liberal progresista antidiscriminatoria” constituyó la base de una potente operación ideológica destinada a ocultar la discriminación de los trabajadores chinos o mexicanos cuyos salarios resultan, para el último caso, entre 6 y 10 veces menoresque aquellos de sus pares norteamericanos. Trabajadores estos últimos que por supuesto y a la vez, también fueron “discriminados” con la pérdida de sus empleos, viéndose sometidos luego a múltiples formas de precarización. Pero al producirse esa especie de movimiento en reversa en el que tienden a desarmarse múltiples consensos, las cosas aparecen invertidas de resultas que un lado de las víctimas –la mano de obra barata- emerge como victimaria, como quienes “robaron” el trabajo a los “locales” que integran, por supuesto, la otra parte de las víctimas. Y en ese perverso juego de cambio de roles –que tuvo una contraparte poderosa en el voto a Bernie Sanders y en sectores de los electores de Trump que al parecer se oponen a las políticas antiinmigrantes- las empresas “globales” especializadas en explotación de mano de obra extranjera, asoman como los “progres”, defensores/salvadores de quienes son en realidad sus víctimas directas.
China y Vietnam: consensos en “deconstrucción”
Si bien el fenómeno de desencanto y repudio a las élites políticas y económicas está localizado primordialmente en los países centrales, hay quienes están hablando de elementos de un proceso similar en China, una suerte de “The end of the chinese dream” –con todas las limitaciones que se le deben reconocer al “chinese dream”. Contrariamente a lo sucedido en Estados Unidos y en el “centro”, durante los últimos años y por esas cuestiones de la “demanda”, los miserables salarios chinos devinieron bastante menos miserables. El asunto bastó para que comenzaran las deslocalizaciones…hacia Vietnam –donde el salario básico oscila entre los 150 y 200 dólares mensuales contra un promedio de 650 en China (ver Le Monde diplomatique, febrero 2017)-, Bangladesh, Birmania e incluso…México. Nike, Adidas, Puma, Lacoste, Foster, Samsung, Foxconn, Apple, Cannon, son algunas de las empresas filantrópicas que se están retirando de China hacia localizaciones más “económicas” (Idem).
Mientras el desarrollo tecnológico avanza en China, parece estar adquiriendo cierto peso un sector de trabajadores cuya fuerza de trabajo no resulta lo suficientemente barata ni posee los perfiles tecnológicos requeridos. Cuestión que a su vez se encuentra íntimamente relacionada al hecho de que China no puede continuar sosteniendo –también debido a la debilidad de la recuperación mundial- el modelo exportador que construyó el consenso chino-americano de las últimas décadas. Un consenso que –vale aclarar- se sostuvo sobre sus pies en los años pos Lehman y empezó a exteriorizar debilidades a partir del año 2014. Para seguir pensando derivaciones de la “deconstrucción” de los consensos, los límites al modelo exportador chino y su tortuosa –y necesaria- lucha por convertirse en algo más que la segunda economía mundial, están transformando al gigante asiático de un soporte para el modelo anglosajón en una amenaza potencial.
Hay ahí una suerte de diálogo profundo entre la economía y la política, al que venimos haciendo referencia hace ya tiempo. Si Donald Trump –por solo hablar del más shockeante de los fenómenos recientes- es el resultado de las características económicas particulares de la recuperación posterior a la crisis de 2008, la defunción del Tratado Transpacífico es una consecuencia -previsiblemente- derivada del ascenso de Trump.
Y el fin del Tratado Transpacífico, entre otras cuestiones de alto calibre como las aún inciertas consecuencias geopolíticas y económicas sobre la relación chino-norteamericana, le está cortando el aliento a países que, como Vietnam, se imaginaban como el “segundo taller del mundo” (ver Le Monde…) tras el encarecimiento de la mano de obra china y el cerco económico que se le dibujaba al gigante asiático si se concretaba el tratado. Es decir que la pretensión de eventuales “nuevos consensos” internos y externos, parecería estar quedando relegada al mundo de la ilusión.
Comienzan a ponerse en juego variados factores que como mínimo delinean una tendencia hacia la ruptura de los múltiples consensos construidos durante las últimas décadas, algunos de ellos prorrogados con bastante habilidad –como el chino-norteamericano- o forjados –como los elementos de coordinación interestatal- en el escenario pos Lehman.
Ser o no ser global…
Si Trump tiene el objeto de mostrarse a sí mismo como el representante del más radical de todos los cambios, lo cierto es que enfrenta la ímproba tarea de intentar conformar a sus electores –a quienes prometió el oro y el moro…- sin atacar demasiado las bases de la internacionalización del capital. Justamente una de las contradicciones actuales más flagrantes –venimos insistiendo sobre este asunto- es aquella que muestra que no es la catástrofe económica sino las derivaciones políticas de una crisis potencialmente catastrófica, el fenómeno que está colocando en el centro al “nacionalismo” y al –por ahora- discurso proteccionista.
Pero el tipo de “protección” al que pueden aspirar en las condiciones actuales las grandes empresas de origen norteamericano es naturalmente muy distinto al que pueden ansiar los hombres y mujeres -trabajadores comunes- para los cuales el “sueño americano” se está transformando en pesadilla. Aunque dicho un poco esquemáticamente, si la “protección” que persiguen los primeros tiene básicamente la forma de los mal llamados “Tratados de libre comercio” –una práctica habitual de las últimas décadas asentada en pactos sobre los derechos internacionales de los inversores-, la que buscan los segundos está asociada a una –difícilmente imaginable- reindustrialización de Estados Unidos. Un tercer sector -parte fundamental de los electores de Trump- lo integra la pequeña y mediana empresa naturalmente interesada en exenciones impositivas y un crecimiento del consumo interno, aunque a la vez estrechamente dependiente –en múltiples oportunidades, al menos- del trabajo súper barato de los inmigrantes ilegales.
Pero cuando Trump envía señales del carácter pretendidamente “real” de su discurso, sugiriendo que frenará la inmigración e impondrá fuertemente las importaciones, “amigos” y enemigos le saltan a la yugular. Por solo dar dos ejemplos, el iPod de Apple viene con un sello que dice “Hecho en China, diseñado en California” y la propia Boeing –la mayor empresa exportadora de bienes manufacturados de Estados Unidos- produce una porción significativa de las piezas de avión en Méxicodesde donde además importa –entre otros productos- cocinas para los aviones, sistemas de cableado, aires acondicionados, timbres y mantas de aislamiento. Pero no sólo las “top” estarían en problemas, sino también los empresarios tamberos…Las deportaciones podrían provocar la desaparición de más de7000 tambos que no tendrían quién les trabaje… Más allá de negociaciones parciales -como en el caso de Carrier, Ford o Boeing, entre otros- Trump no puede modificar cualitativamente una estructura de cadenas de valor diseñada para aprovechar múltiples ventajas en diversos rincones del planeta y construida con tanto “esmero” durante los últimos cuarenta años. Estructura que –de más no está repetir- constituyó la esencia de la salvación del capital posterior a la crisis del ’70. Es difícil imaginar cuál podría ser la nueva “gran empresa” capitalista que sustituya el armado neoliberal.
En el terreno que podríamos llamar “financiero” vale dejar planteado como interrogante –aunque no vamos a desarrollar el asunto aquí- si la previsible liquidación de la ley Dodd Frank y la resurrección de los proyectos de construcción de los polémicos oleoductos de Keystone XL y Dokota Access, implican una apuesta de Trump al armado de alguna nueva burbuja petrolera. Cuestión que empero nacería rodeada de múltiples contradicciones como la muy probable revaluación del dólar que –sin ser el único factor que lo determina- repercutirá negativamente sobre el precio de las materias primas incluido, por supuesto, el petróleo.
Con toda la incertidumbre que sigue sobrevolando la escena, lo cierto es que las políticas de Trump apuntarán como mínimo a una “reforma” de la globalización, asunto que –amén de las formas políticas, es claro- tiene elementos de contacto con las sugerencias de distintos liberales “aterrados” o neokeynesianos pro global, como Paul Krugman. El problema es que la idea de “reformar la globalización” con medidas proteccionistas –aunque sean débiles- tiene aroma a contrasentido y es muy probable que en su intento derrame crisis de todo tipo. En el plano interno, profundizando grietas en las alturas que tenderán a combinarse con la crisis de consenso latente. En el plano internacional, incrementando las fricciones –cuestión que ya es evidente- y tal como observamos desde esta misma columna, estableciendo un límite estricto a la “coordinación interestatal” que cumplió un rol tan destacado en la contención de la crisis durante los últimos años.

Una incógnita por despejar



La mayoría obtenida por Alianza País en las elecciones de este domingo confirma que un sector significativo del electorado ecuatoriano supo discernir lo que estaba en juego: la continuidad de un gobierno que marcó un antes y un después en la historia contemporánea del Ecuador o el suicida salto al vacío emulando la actual tragedia argentina.

Lenin Moreno y Jorge Glas representaban la consolidación de los avances logrados durante diez años bajo el liderazgo de Rafael Correa; sus principales contendores, Guillermo Lasso y Cynthia Viteri, eran el retorno de la alianza social que tradicionalmente había gobernado al Ecuador con las desastrosas consecuencias por todos conocidas. Un país con grandes mayorías nacionales sumidas en la pobreza, con índices de desigualdad y exclusión económica, social y cultural aberrantes; víctima de la insaciable voracidad de banqueros y latifundistas que saqueaban impunemente a una población que tenían como rehén y que, en su desenfreno, provocaron la megacrisis económico-financiera, social y política de 1999 que acabó con la moneda nacional, reemplazada por el dólar estadounidense, y provocó la estampida de unos dos millones y medio de ecuatorianos que huyeron al exterior para ponerse a salvo de la hecatombe.
   

Son varios los factores que explican este alentador resultado, si bien las cifras definitivas todavía no permiten asegurar que no habrá balotaje. Uno: los traumáticos recuerdos del 1999 y el descaro con que los agentes sociales y las fuerzas políticas de aquella crisis proponían la adopción de las mismas políticas que la habían originado. Abogaban por la desregulación de las fuerzas del mercado, reducción del gasto público y los impuestos y acabar con la hidra de siete cabezas del populismo económico. La política social sería recortada porque la versión local de la “lluvia de inversiones” de Mauricio Macri ofrecería empleos a manos llenas y la salud pública sería privatizada porque, como dijo Viteri, visto lo ocurrido con el Obamacare la iniciativa privada cuidará mejor la salud de los ecuatorianos que los fracasados –según ella- programas de salud pública instaurados por el presidente Correa. O sea que los profetas del cambio eran emisarios del pasado con pretensiones de retorno.

Otro factor importante fue la fórmula presidencial, capaz de establecer un profundo vínculo con la base social del correísmo y de llevar a cabo una extenuante recorrida por las 24 provincias del país, afianzando una presencia territorial y organizacional cuyos réditos fueron evidentes a la hora de abrir las urnas. Otro factor explicativo, el tercero, fue el apoyo de Correa  y su denodado esfuerzo por apuntalar con una vertiginosa dinámica gubernamental, la campaña del binomio oficialista.

Más allá de si se gana en primera vuelta o no, Alianza País ha ratificado de nueva cuenta que es la principal fuerza política del Ecuador. Lo cual no es poca cosa, habida cuenta la crisis económica que golpea al país, las devastadoras consecuencias –económicas y humanas- del terremoto del año pasado y el desgaste natural que sufre un gobierno luego de diez años de gestión.
   

En los días previos predominaba en los ambientes del oficialismo una profunda preocupación. Las encuestas no estaban arrojando los resultados que se esperaba y había datos contradictorios: por un lado, el entusiasmo militante con que Moreno y Glas eran recibidos en todo el país. Pero la campaña de terrorismo mediático fue de tal magnitud y bajeza moral que hizo que el voto aliancista temiese manifestarse ante las preguntas de los encuestadores. Las acusaciones lanzadas en contra de Correa y Glas eran tan tremendas como carentes por completo de sustancia. Abrumados e intimidados por esta artillería mediática y por las veladas amenazas de los profetas de la restauración una parte significativa de los encuestados se definían como “indecisos” cuando en realidad no lo eran. Otros, sin embargo, fueron persuadidos por la propaganda de la derecha y optaron por apoyar otras candidaturas.
   

En una nota anterior decíamos que esta elección sería la “batalla de Stalingrado”, porque de su desenlace dependería el futuro del Ecuador y de toda América Latina. Una derrota daría pábulos a la derecha regional y aceleraría la modificación regresiva del mapa sociopolítico sudamericano, fortaleciendo a los tambaleantes gobiernos de Argentina y Brasil, protagonistas fundamentales del actual retroceso político. La victoria, en cambio, sería un punto de inflexión, una muralla contra la cual se estrellaría la contraofensiva conservadora y refutaría la tesis de algunos analistas agoreros que se apresuraron a decretar el “fin del ciclo progresista” mientras el finado seguía respirando. Al momento de terminar esta nota no hay datos concluyentes que permitan saber cuál será el resultado final. La probable victoria en primera vuelta de Alianza País –algo que sólo se sabrá una vez que termine el recuento total de los votos- confirmaría la reversión de las tendencias conservadoras. Si hubiera que ir a una segunda vuelta se postergaría la batalla definitiva hasta el 2 de abril. Y aún bajo esa hipótesis las chances del oficialismo de alzarse con la victoria siguen siendo muy significativas. ¡Impacientes abstenerse! 

El hoy de nuestra América Latina. . . .22-02-2017







Santiago de Chile, 22 feb (PL) Un nuevo incendio forestal golpeó en las últimas horas a la comuna chilena de Parral, región del Maule, donde fueron afectadas alrededor de 40 viviendas y las llamas consumieron cerca de 85 hectáreas de vegetación.
Naciones Unidas, 22 feb (PL) El secretario general de la ONU, António Guterres, demandó hoy una urgente respuesta de la comunidad internacional para salvar a más de 20 millones de personas amenazadas por la hambruna en Sudán del Sur, Yemen, Somalia y Nigeria.
Tegucigalpa, 22 feb (PL) El Congreso hondureño aprobó hoy la totalidad de las reformas penales promovidas por el presidente Juan Orlando Hernández para combatir la violencia y el crimen organizado en el país.

LA PRENSA LATINA

Lima, 22 feb (PL) El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, viajará mañana a los Estados Unidos para sostener el viernes una reunion con su homólogo Donald Trump en la Casa Blanca.
Ginebra, 22 feb (PL) La Organización Mundial del Comercio (OMC) reportó hoy la entrada en vigor de un pacto  multilateral para facilitar las operaciones comerciales, al lograr el respaldo de dos tercios de los 164 países miembros.
Washington, 22 feb (PL) La mayoría de los integrantes de la Reserva Federal (FED) en Estados Unidos respalda un pronto encarecimiento del precio del dinero en el país, conforme a la evolución del mercado laboral y la inflación, confirmaron hoy.
Asunción, 22 feb (PL) Paraguay desea desarrollar el cultivo del olivo y la producción industrial de su aceite y para ello se firmó hoy en esta capital un acuerdo marco de cooperación con una institución italiana.
Caracas, 22 feb (PL) El directivo del Banco Central de Venezuela (BCV), José Khan, informó hoy que llegó al país un cargamento de billetes de la denominación de mil bolívares, integrantes del nuevo cono monetario de la nación.

Roma, 22 feb (PL) Moda, arte y diseño invaden desde hoy la norteña ciudad de Milán con más de 70 desfiles en pasarelas, 88 presentaciones y 37 eventos paralelos sobre la cultura del vestir.
La Habana, 22 feb (PL) El Centro de Desarrollo de las Artes Visuales (CDAV) exhibe hoy la muestra unipersonal El tercer trazo, del artista británico Peter Nadin, reconocido por combinar sus creaciones artísticas con el entorno rural.
Lima, 22 feb (PL) El gobierno francés condecoró hoy con la Legión de Honor al peruano Jorge Sanjínez, quien participó en la campaña de Normandia y la liberación de Bélgica y Holanda en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
Managua, 22 feb (PL) El cantautor argentino Fito Páez dará por primera vez un concierto en Nicaragua el próximo 21 de marzo, informaron hoy fuentes vinculadas a la presentación artística.
La Habana, 22 feb (PL) Con la colaboración del Music Theatre Group, de Nueva York, la compañía cubana Ã''pera de la Calle estrenará el 3 de marzo la obra Hatuey, memorias de fuego, informó hoy su director Ulises Aquino.
Belgrado, 22 feb (PL) El primer vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores de Serbia, Ivica Dacic, fue recibido hoy por las más altas autoridades de Eslovenia, adonde llegó en visita oficial.
París, 22 feb (PL) La justicia francesa inculpó hoy a Catherine Griset, asistenta personal de la candidata ultraderechista a las elecciones Marine Le Pen, como parte del caso sobre los empleos ficticios en el Parlamento Europeo (PE)



LA RADIO DEL SUR


REBELION
Miércoles, 22 de febrero de 2017
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La desesperada situación de los musulmanes rohinyá de Birmania
Emanuel Stoakes

Economía
Las europeas frente a la austeridad y a la deuda pública
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Rayuela en Ecuador
Alfredo Serrano Mancilla

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Ponencia de Rubén Berríos Martínez, presidente del Partido Independentista Puertorriqueño sobre el Proyecto del Senado 51
"Con la colonia en bancarrota, la suprema definición está a nuestro alcance"
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República y socialismo, aquí y ahora: introducción a un dossier
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